Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Opinión

Catedrático emérito de la Universitat de València

Ángeles Solanes

Ángeles Solanes en la presentación de su candidatura al rectorado de la UV

Ángeles Solanes en la presentación de su candidatura al rectorado de la UV / Francisco Calabuig

Hace cincuenta años que soy profesor. Mis últimos veinte años han transcurrido en la Facultad de Derecho de nuestra universidad. Han sido sin duda los mejores. Puede decirse que es mi casa. Así me lo han hecho sentir la cálida acogida dispensada por mis colegas y las muchas promociones de estudiantes a los que he tenido la suerte de acompañar siquiera un breve tramo de su camino en la vida. He podido relacionarme con cuatro equipos decanales distintos, he podido organizar y participar en muchas actividades académicas e incluso he sido invitado a participar en algunos procesos de reforma y elaboración de nuevos grados. Todo ello deja huella, permite conocer de cerca a muchas personas y va generando una sólida red de afectos. La única red social verdaderamente importante.

Las personas somos una mezcla de razones y emociones. De argumentos y afectos. Y en este caso, mi larga permanencia en la Facultad de Derecho me ha permitido poder conocer a Ángeles Solanes, que ahora presenta su candidatura como rectora de nuestra universidad, junto a otras queridas y queridos colegas que integran su equipo. Y además del afecto mutuo, dispongo de argumentos para apoyar su candidatura. Más allá de su brillante curriculum, conozco su trayectoria como directora de departamento, vicedecana y vicerrectora. Su trabajo para reforzar la dimensión internacional de la facultad y de la universidad; su conocimiento del sistema universitario europeo; su buen desempeño en la dirección de revistas; su buen conocimiento de la relación entre formación y sistema productivo; su preocupación por aquellos estudiantes con menos recursos para que puedan tener mejores oportunidades; su eficacia, su solvencia y su capacidad para escuchar. Estoy seguro de que si obtiene el apoyo mayoritario de la comunidad universitaria podrá liderar el impulso que la institución necesita para adaptarse a los profundos cambios sociales a los que asistimos, a las nuevas y urgentes necesidades que afronta el entorno socio-económico y al compromiso indelegable que tiene la Universitat de València en la defensa de nuestro capital simbólico.

Tracking Pixel Contents