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Director de Levante-EMV

La encuesta de Camps, el aviso a Génova

El expresident, según su sondeo, es el preferido por los votantes populares, por delante de Pérez Llorca y Catalá para movilizar al PP

Francisco Camps, presentado un estudio sobre la situación política de la Comunitat Valenciana.

Francisco Camps, presentado un estudio sobre la situación política de la Comunitat Valenciana. / Rober Solsona / Europa Press

Segundos después de que Francisco —Paco en la encuesta— Camps anunciara urbi et orbi que un sondeo le otorgaba más popularidad que a Juanfran Pérez Llorca y a María José Catalá, todo el estudio completo ya circulaba por el móvil de media València y por algunas calles adyacentes a la sede central del PP en Madrid. No me meteré en ese charco, por el respeto profesional que tengo a unos cuantos politólogos y sociólogos entregados a la demoscopia como ciencia, porque hay de todo, aunque algunos se parecen a esos malos abogados que te dan la razón a cambio de la minuta. Y ahí no meto a Tezanos que tiene sueldo público en el CIS.

Camps ha encargado una encuesta en beneficio propio, cierto, pero como casi todos. Hasta los puretas de Compromís, con tal de aparecer en los sondeos por delante del PSPV, daban la victoria a Vox. Dicho lo cual, además de armar lío, el movimiento deja muchas pistas sobre sus intenciones; esas que nadie en Génova le advirtió a Núñez Feijóo, que encima lo menospreció sin recibirlo.

Que Paco Camps sea hoy más conocido que Pérez Llorca es tan obvio que desmerece cualquier introspección electoral; por tanto, la clave está en introducir la variable de María José Catalá, con el objetivo de ganarle por goleada entre los simpatizantes populares, que según dicen confían más en el expresident que en la alcaldesa de València, para movilizar al PP, atraer más voto de Vox y, con eso, vencer al PSOE.

Y si, después, en su intervención, con su característico verbo fácil, cuestiona tanto el liderazgo de Llorca como el de Catalá. Blanco y en botella. Camps —Paco— ha puesto los ojos en las municipales de València. Primero, por convicción, pues nunca ha ocultado su querencia por ser alcalde del Cap i Casal. Luego, porque nunca renegó de Rita Barberá, de quien se considera legítimo heredero. Y, por último, porque armar una lista municipal y salir concejal lo tiene hecho. Y con Paco Camps en el hemiciclo de la Casa Gran, todo quedará tan abierto que incluso podría rozar su gran sueño.

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