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Director de Levante-EMV

La jueza del pueblo

La investigación de la magistrada de Catarroja sobre la desastrosa gestión de la dana por parte del Consell de Mazón ha generado un debate jurídico sobre la posible responsabilidad penal del expresident

Víctimas de la dana muestran su apoyo a la jueza que instruye la causa frente al juzgado de Catarroja.

Víctimas de la dana muestran su apoyo a la jueza que instruye la causa frente al juzgado de Catarroja. / L. B.

Supongo que el elogio de Manuel Mata a la magistrada Nuria Ruiz Tobarra no habrá caído bien en la judicatura. Imagino que tampoco le ha sentado bien a la titular del Juzgado de Instrucción de Catarroja, que en sus autos y, sobre todo, en la exposición razonada para imputar a Carlos Mazón, exhibe una coraza de vocación pública. Que sea una profesional entregada resulta difícil de discutir, pues afronta una de las causas más complejas, con un rigor tan estricto que a veces casi cuesta seguir el hilo.

Por eso no creo que su escrito para atribuir responsabilidad negligente al expresident suponga una improvisación, ni mucho menos una respuesta calculada a otro ataque contra su entorno, acostumbrada desde que está al frente del caso. Le concedo credibilidad cuando sostiene que, a la vista de los indicios que considera fundados sobre la responsabilidad de Mazón aquel día, acudió al Tribunal Superior para no retener la causa, manteniendo entre tanto las diligencias previstas hasta que se pronuncie el TSJCV.

Que la “jueza del pueblo”, según Mata, llevaba meses aproximándose al núcleo duro del Palau —y a su president— es evidente. Como también lo es la desastrosa gestión de la prevención y de la emergencia de la dana desde el Consell de Mazón. Un gran error por el que ha pagado un alto precio político —tarde, sí—, pero que le ha costado la presidencia de la Generalitat. Ruiz Tobarra argumenta, además, que concurren indicios de una eventual responsabilidad penal. Y sobre eso, la última palabra la tendrá la Sala de lo Civil y Penal del Tribunal Superior.

Con todo, lo más probable —según la jurisprudencia que algunos especialistas citan— es que el TSJ responda que no existen indicios reforzados de delito contra Mazón y que la jueza de la dana debe cerrar la instrucción hasta el final, incluso con la posibilidad de remitir una nueva exposición razonada. Aunque otros mantienen lo contrario. Como el Derecho no es una ciencia exacta, hay margen para la incertidumbre; pero lo que parece probado es que ni los aplausos procedentes de las acusaciones populares ni los dardos de barro lanzados por defensas y afines alteran la serenidad de la magistrada.

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