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Ingeniero forestal. Técnico de emergencias y protección civil

“Hechos alternativos” sobre la DANA

Rubén Gisbert comparece en las Corts donde le proyectan su vídeo arrodillándose en el barro.

Rubén Gisbert comparece en las Corts donde le proyectan su vídeo arrodillándose en el barro. / José Cuéllar/Corts

La DANA del 29 de octubre de 2024 fue una catástrofe inédita en cuanto al número de víctimas mortales y personas afectadas en un marco temporal reciente. Fue además inédita en un marco de redes sociales y profesionales del exabrupto que han sustituido sin vergüenza ni atisbo deontológico de ningún tipo al periodismo que buscaba el rigor, la verdad y los hechos.

Porque no, no hay hechos alternativos. Por mucho que un señor de pelo naranja haya puesto de moda la mentira como forma de vida. Hay hechos que conocemos y hechos que todavía no, o que no llegaremos a conocer. Pero no hay verdades paralelas como si de una realidad multidimensional se tratase la vida de las personas. Pueden existir puntos de vista diferentes, pero la realidad, la verdad y los hechos no pueden ser sustituidos por paranoias, mentiras y opiniones por intereses, normalmente, que poco o nada tienen que ver con el interés general de la sociedad.

El equipo en el que trabajo lleva desde el día 25 de octubre de 2024 (varios días antes de la fatídica tormenta) documentando el episodio. Y todo lo que ha sucedido después. Y nadie nos paga por ello, ni respondemos ante ningunas siglas, ni somos ningún agente enemigo. Sólo nos preocupa entender, aprender y transmitir lo que podamos a una sociedad confusa en este maremágnum de infoxicación (intoxicación producida por exceso de información, mucha de ella, de dudosa utilidad). Y lo estamos haciendo, por respeto a las víctimas y a las personas de su familia, sus amistades… de forma silenciosa. Ya llegará el momento de compartir lo que estamos recopilando y aprendiendo. Porque el conocimiento, al contrario de lo que sucede con la opinión, requiere tiempo, calma, contrastar datos.

Pero nos lo ponen difícil. Y el detonante de este artículo ha sido la intervención en la comisión de investigación de uno de esos actores invitados de película de serie B que responde al patrón saprofítico (alguien se aprovecha de alguien) de las relaciones entre seres vivos. La intervención de Rubén Gisbert, un abogado nacido en 1990, colaborador de alguien tan riguroso como un señor que empezó investigando OVNIS y psicofonías, y que no dudó en revolcarse por el barro (literalmente) para dar un poco más de attrezzo sobre un fondo ya de por sí dantesco a su aparición en las pantallas, fue intolerable.

Para empezar porque ni es experto en la materia, ni fue afectado por la DANA. Para continuar porque la sarta de “hechos alternativos” (en castellano, mentiras de toda la vida), exabruptos y barbaridades que espetó por su boca, con una actitud chulesca y desafiante, son una ofensa imperdonable para las víctimas y sus familiares. Y para finalizar porque hacen esto por razones tan edificantes como dinero, poder, notoriedad... razones que nada tienen que ver con la verdad, la protección civil o la empatía con las víctimas. Y lo peor de todo no es que un ser detritívoro se comporte como un ser detritívoro… no lo puede evitar a estas alturas. Lo peor es que haya perfiles en redes sociales de presuntas víctimas (no se puede acreditar en ese medio esa condición en muchas ocasiones) que lo defienden porque “ayudó mucho”.

Perdonen que les diga que igualar a este tipo de elementos vociferantes y maleducados con los miles de personas que a cambio de absolutamente nada nos prestamos voluntarias para ayudar, es un insulto intolerable.

Carlo Maria Cipolla (1922 - 2000) nació en Italia y estudió historia, filosofía, ciencias políticas... y mucha de su obra tiene un toque satírico maravilloso. De hecho, Cipolla fue un visionario. Describió la estupidez humana como una fuerza invisible y peligrosa. Y fruto de esa certeza, enunció el 1988 las cinco leyes fundamentales de la estupidez humana formulando su famosa Teoría de la Estupidez, expresada por primera vez en su ingenioso ensayo breve titulado Allegro, MA non tropo.

En dichas leyes Cipolla describe dos perfiles que encajan con los de la gente como estos tertulianos venidos a más. La tercera ley de Cipolla establece que una persona estúpida es aquella que causa daño a otros incluso sin obtener un beneficio e incluso viéndose perjudicada… esta sería la categoría de gente que pese a haber sido afectada defiende a quienes están en la raíz de sus problemas, aunque lo ignora, o no lo quiere ver. Es la definición misma de la estupidez, según Cipolla.

Y luego está la gente verdaderamente malvada. Que es aquella que causa daño a otras personas para su propio beneficio. Esta gente no vino a ayudar por empatía al menos, no sólo… (me niego a pensar que son psicópatas). Vino a “ayudar” porque se alineaba con sus intereses o con los de sus amos. Los que pagan con dinero público su relato y están muy interesados en los “hechos alternativos” para confundir, para generar ruido.

Porque entre el ruido es más difícil discernir qué es verdad y qué no lo es. Porque la suciedad lo ensucia todo. Incluso la verdad.

Y la verdad es que se avisó tarde, y aún no sabemos por qué, pero empieza a entreverse. La verdad es que si se hubiera avisado con margen de tiempo algunas de las víctimas podrían haberse salvado. La verdad es que no se abrió ninguna compuerta de ningún embalse en la Rambla de Poyo porque no hay embalses en la rambla de Poyo y la del embalse de Forata que sí que se abrió está en una cuenca hidrográfica diferente cuya agua no puede llegar a la de Poyo. No nos fumigan para que no llueva. El radar de AEMET no puede desviar la lluvia. AEMET avisó con varios días de antelación como lo hicieron muchos profesionales de la meteorología a los que ahora atacan. La verdad es que “las infraestructuras” que los ecologistas (no) bloquearon (si se refieren al embalse de Cheste) habrían modificado poco o nada la realidad de aquel día, porque el proyecto contemplaba laminar 5hm3 y la rambla de Poyo superó los 100 hm3 y caudales de 5 a 6.000 m3 por segundo. Esas infraestructuras no estaban porque la administración de este país es víctima de la burocracia, la lentitud y la ineficiencia en muchos casos. Y lo ha sido en gobiernos de colores diferentes. La verdad es que perfiles como el del señor Gisbert trabajan para unos, y les interesa hacer ver que la culpa es de los otros. Y que son una parte sustancial e interesada del problema. Para nada de la solución.

No nos pusieron chips 5G ni grafeno con las vacunas de la COVID-19. No es bueno no vacunarse, de hecho, el sarampión ha vuelto a España gracias a esta tendencia estúpida (recuerden, según Cipolla) de negar la ciencia y el conocimiento. De negar la verdad. La tierra no es plana. La Agenda 2030 no es un invento diabólico para acabar con la cultura occidental, y la mayoría de la gente que nombra dicha agenda ni tan sólo la ha ojeado. Pero habla de ella como si fuese experta en la materia… como el señor Gisbert. Y los burros no vuelan.

A las personas con sentido común: no están ustedes sól@s. Lo que pasa es que con tanto ruido cuesta encontrarnos. Pero estamos aquí, entre el ruido. Y seguimos buscando la verdad, los hechos, y discernir entre la IA y los opinadores todológicos globales influenciados e influenciadores. Hace más ruido un árbol que cae que un bosque que crece… y lo importante es que el bosque siga creciendo. No desfallezcan.

A las víctimas: no están ustedes solas. Somos muchas las personas que nos ponemos en su lugar y no podemos ni imaginar por lo que están pasando. No sólo por el sufrimiento de ser víctimas directas, sino por el espectáculo tan poco edificante que la mediocridad y la mezquindad de algunos líderes políticos indignos de ser considerados honorables, y los intereses de sus secuaces. Para ustedes todo el afecto, el respeto y el trabajo serio y riguroso que seamos capaces de realizar las personas que sí queremos saber la verdad. Conocer los hechos.

Dijo Aldous Huxley que la experiencia no es lo que nos sucede, sino qué hacemos con lo que nos sucede. Como sociedad, lo peor que podemos hacer es no aprender nada de lo que pasó, y de lo que está pasando. Muchas personas no vamos a desfallecer en la búsqueda de respuestas, y en aprender tanto como sea posible para intentar, en la medida de lo posible, que no vuelva a suceder.

Porque los todólogos pueden tener sus propias opiniones, pero no sus propios hechos alternativos.

Mucho ánimo.

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