Opinión | En el barro
Las pequeñas cosas del rey Juan Carlos y Mazón
Mi día (cualquier día) es buscar cosas pequeñas, gestos, frases, movimientos, hechos minúsculos, con la certeza de que alguno se convertirá en importante, incluso trascendental, como la noche del 23F para el monarca emérito y la tarde del 29-O para el expresident

Carlos Mazón y Maribel Vilaplana. / Levante-EMV
Mi día (cualquier día) es una pelea contra el fracaso. Anoto objetivos, pequeñas metas que he de alcanzar. Anoto ideas en el móvil, en libretas, en papeles sueltos, por el temor a que se escapen, aunque luego, a las dos horas, parece que no valen nada.
Mi día (cualquier día) es buscar cosas pequeñas, gestos, frases, movimientos, hechos minúsculos, con la certeza de que alguno se convertirá en importante, incluso trascendental. Porque en las cosas pequeñas está la historia de cualquier vida.
Pedro Sánchez ha regalado al rey una licencia extra de honorabilidad y yo pienso en la tarde y la noche del monarca aquel día hace 45 años. Un pequeño gesto, como permitir que el general Armada acudiera al palacio de la Zarzuela, podía haber cambiado todo. Hubiera dado la sensación de que el maquiavelo de aquella operación controlaba los hilos y la sublevación podría haberse extendido a otros cuarteles. Todo podría haber acabado de otra forma. Pero el rey, en ese mínimo espacio de tiempo cuando por teléfono Armada le pregunta si acude a palacio, responde que no. En esa respuesta necesariamente rápida, un sí o un no, la historia de la democracia pudo ser de otra manera.
Pienso en el valor de los personajes secundarios, los que quedan en un rincón sombrío de la historia, como el secretario del rey aquel día, Sabino Fernández Campo, que da la orden de prohibir la entrada de Armada si acude al palacio, porque entiende que son la pieza y el movimiento claves.
Sánchez ha regalado a los españoles de hoy un Don Juan Carlos algo más completo. Los personajes completos siempre son más reales, menos caricaturas
Pedro Sánchez ha regalado a los españoles de hoy un Don Juan Carlos algo más completo. No deja de ser el monarca que acepta comisiones millonarias de tiranos, evita pagar impuestos y se maneja mal con el dinero, ni el que caza elefantes al lado de una amante bien recompensada mientras el país capea una crisis económica, pero es también el que supo ponerse en el lado correcto de la historia en un momento difícil, aunque supiera de intrigas y ruidos de sables. Los personajes completos siempre son más reales, menos caricaturas de trazo grueso.

Juan Carlos I, durante su mensaje la noche del 23F. / Europa Press
Carlos Mazón tuvo su 23F el 29 de octubre de 2024. Pudo cancelar la comida en El Ventorro con la periodista Maribel Vilaplana. Pudo levantarse de la mesa cuando una vez dentro tuvo noticia de que la situación estaba muy complicada en Utiel. También la presentadora conoció esa situación, vídeos mediante, mientras estaba en el reservado. Pero él decidió seguir a lo suyo, no tomar las riendas con determinación. Y así, cuando la cosa se complicó aún más y se desataron los desbordamientos y se multiplicaron las muertes en la cuenca del barranco del Poyo, él seguía fuera del Palau de la Generalitat, no se sabe bien dónde a día de hoy, quizá en la calle con la periodista a las puertas de un aparcamiento.
Pienso en los personajes secundarios, el equipo de confianza del president entonces, que estaban lejos, apartados de él y de la tragedia que se veía ya en medios de comunicación y redes sociales. Y cuando la consellera de Emergencias llamó al jefe de gabinete de Mazón porque no localiza al mandatario, el segundo la contiene de tomar medidas drásticas (“Salo, de confinar nada”). Y todo se retrasa. Y la alarma masiva llega cuando ya es tarde. Pequeñas respuestas, grandes decisiones que marcaron la jornada. La jueza del caso determina ahora que existe un comportamiento “negligente” de Mazón por no coordinar a su gobierno. El TSJ dirá si hay responsabilidad penal en ello. De momento, aquellas pequeñas cosas del 29-O se han llevado por delante políticamente a un president que se comía el mundo hasta ese día.
Nuestros papeles del 23F serán si algún día se conocen los mensajes de móvil entre el expresident y su jefe de gabinete
Nuestros papeles del 23F serán si algún día se conocen los mensajes de móvil entre el mandatario y su jefe de gabinete, compañero de piso y persona de máxima confianza.
El pequeño momento determinante que vendrá (eso pinta: casi de tanto hablarlo parece inevitable) es cuando toque apoyar o ponerse frente a esa ola ultra y autoritaria que se nos quiere subir a la chepa. Hay suficientes indicios para que, a quienes les toque, estén preparados.
Mi día (cualquier día) es buscar orificios de los que extraer el tuétano de la realidad. Una mañana de estas escuché a la superpoderosa Lagarde, ama del Banco Central Europeo, asegurar que la ciudadanía percibe una inflación mayor a la que muestran los datos. Bienvenida al mundo real. Ha costado con tanta moqueta. Tocarte los bolsillos vacíos cuando se acerca el final de mes y que te digan que la economía va como un tiro es otra gran aportación a la desconfianza en el sistema. Son esas pequeñas cosas por las que un mundo se va al garete y otro enseña las garras.
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