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Opinión | Va de Bo

València

Axiomas, cátedras y catedrales

Al cruzar el pórtico de la cancha de Vilamarxant lees un discreto cartel: “Usted está en la catedral del Camp de Túria”. Se trata de una rotunda afirmación que se atreve a desafiar a todos los trinquetes de una comarca prolífica

Francés, un predicador de las esencias del trinquet.

Francés, un predicador de las esencias del trinquet. / Rodrigo Legua

Al cruzar el pórtico de la cancha de Vilamarxant lees un discreto cartel: “Usted está en la catedral del Camp de Túria”. Se trata de una rotunda afirmación que se atreve a desafiar a todos los trinquetes de una comarca prolífica, donde la historia se detiene y se quita el sombrero ante nombres como Pepe Llíria, Gorrea, Ibáñez de Casinos, Ferrer de Benaguasil, Miguel Canya de La Pobla, Oliver, Deval y Gómez de Benissanó, Pascual y Pascualín de La Pobla, Peris de Benaguassil, Ricardet y Locheta de l’ Eliana, Vicente de Benaguassil, Monrabal y Pepet de Vilamarxant y una larga lista que desborda mi memoria. Todos ellos han aportado magisterio a la comunidad de creyentes en la belleza y espectacularidad de nuestro juego de pelota. A día de hoy es el trinquet de Vilamarxant quien merece la designación de catedral en la diócesis del Camp de Turia.

En esa catedral destaca el buen gobierno del obispo Martí, conocido entre la feligresía por Peluco, pues es hombre de profunda sabiduría y digno depositario de la fe en nuestro amado deporte. Y en ese escenario asistimos el pasado viernes a una lección magistral de Francés, un predicador de las esencias y verdades, un guardián del sobaquillo al aire, de la izquierda de gancho, de los rebotes imposibles, de las voleas con criterio e intención. Viéndole, el más descreído de los asamblearios quedará atrapado por la verdad, por su verbo poético en forma de golpes hermosos y por su ejemplo de humildad. En esa misión estuvo acompañado por Javi, un veterano predicador de palabra contundente, directa, sin más poesía que sumar adeptos a la causa. Y seguro que después de la hermosa homilía crecen los convencidos en que llegaran al juicio de la final con posibilidades ciertas de aspirar al trono de todas las catedrales y basílicas que haya en el Juego de Pelota. Eso sí, tendrán que ratificar sus virtudes en un segundo encuentro contra Giner, Héctor y Carlos en Riba-roja.

En Pedreguer no hay carteles que indiquen si el templo del Joc de Pilota es ermita, iglesia, basílica o catedral, pero tiene su cabildo catedralicio que en este deporte podríamos definirlo: “dícese del conjunto de sabios expertos en el acierto de las apuestas…” Sin embargo, ni siquiera ese cabildo puede derribar al axioma de que “en la pilota qui més sap no sap res…”. Axioma que se encargaron de ratificar Alejandro e Hilari que rompiendo todos los pronósticos vencieron a Puchol, Salva y Mañas por 60 a 45 después de que el trío alimentase los poderes adivinatorios del cabildo ganando los dos primeros juegos. La pareja estuvo a su nivel, que es mucho, cosa que no ocurrió con Salva y Maña que hicieron lo que pudieron para detener los misiles salidos de las poderosas manos de Alejandro e Hilari. Puchol, tuvo que multiplicarse, pero las fuerzas tienen un límite. Ahora a esperar el próximo miércoles en Guadassuar.

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