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Presidencia del Coeescv

La fragilidad de la igualdad y los derechos de las mujeres

Frente a la barbarie, más feminismo; frente al retroceso, más educación social; frente al silencio, acción colectiva

Entrada del centro de salud de Benicàssim, donde fue asesinada una enfermera por su pareja el pasado mes.

Entrada del centro de salud de Benicàssim, donde fue asesinada una enfermera por su pareja el pasado mes. / Europa Press

Tras un inicio de año, y en especial el mes de febrero, extremadamente duro en lo que se refiere a crímenes perpetrados por la violencia machista, llega marzo, importante para las mujeres de todo el planeta por el 8M y lo que significa (o debería significar) de lucha incansable y reivindicación absoluta de los derechos y libertades de todas las mujeres.

Este año, con más fuerza, desde el Coeescv instamos a la Educación Social y a toda la ciudadanía a salir a las calles para seguir reivindicando la igualdad de oportunidades, los derechos de las mujeres y el feminismo como conector imprescindible y herramienta fundamental para construir una ciudadanía crítica, capaz de derribar los muros del patriarcado desde la base de la intervención social. Frente a la barbarie, más feminismo; frente al retroceso, más educación social; frente al silencio, acción colectiva.

Nos encontramos en un contexto insoportable, donde los crímenes machistas se suceden hasta la saciedad. Desde que comenzó 2026 han sido asesinadas diez mujeres y dos criaturas a manos de sus parejas o exparejas… Aunque esta sería la cifra oficial, porque la cifra que se registra con el cómputo de asesinatos cometidos por otros hombres del entorno de la mujer, se eleva mucho más.

Lamentablemente, la muerte violenta de mujeres y sus hijos o hijas no es nada nuevo. Todos los meses debemos contabilizar nuevos casos, pero este febrero la polémica ha estallado, debido a los comentarios indignantes de algún personaje público queriendo salvaguardar el “buen nombre” del asesino, con frases tan demoledoras como que “era un buen vecino” o “era un chico que se llevaba bien con todos”…

Es inadmisible que, mientras el dolor nos atraviesa, desde la esfera pública se pretenda blanquear la imagen de un asesino, humanizando al agresor y revictimizando a quienes ya no tienen voz.

Y, por si esto no fuera poco, también asistimos con estupor a una ofensiva política de ultraderecha que no solo niega la evidencia de la violencia de género, sino que pretende invisibilizar a las mujeres, borrando de los discursos oficiales y de las reformas legislativas términos fundamentales como Igualdad o Coeducación.

Si hablamos de jóvenes los datos todavía resultan más demoledores, ya que existe una gran desafección de las personas de entre 15 y 29 años, que según el Barómetro Juventud y Género 2025, un 49 % no se identifican con el feminismo, aunque reconocen que la igualdad de género no es una realidad en estos momentos. Si a ello añadimos que muchos de estos jóvenes se nutren con los mensajes negacionistas de la extrema derecha, los iluminados de las redes sociales y la pornografía como sustituta de la educación sexual, nos encontramos con situaciones como la sucedida hace pocos días en València con la violación de una niña de 13 años por varios compañeros de instituto, el mayor de ellos de tan solo 15 años.

Ante todo este sinsentido, nuestra respuesta es la acción: más feminismo, más educación social y ni un paso atrás en derechos.

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