Opinión
Ir al parque es mucho más que un entretenimiento: estimulación del sistema vestibular

Imagen de archivo. / Freepik
Los parques infantiles fueron diseñados, además de para entretener a los más pequeños, para promover su desarrollo holístico, incorporando una estimulación social, motriz y emocional que fortaleciera y consolidara sus habilidades. En estos espacios, niños y niñas tienen oportunidades para experimentar amplia variedad de movimientos, estimulando así su sistema vestibular. Este sistema es el responsable de la percepción de los movimientos y del equilibrio. Si bien el juego constituye una actividad fundamental durante la etapa infantil, a través del cual, los infantes tienen la oportunidad de explorar el entorno que les rodea, así como de desarrollar habilidades de carácter motriz y social. La superación de los diferentes retos que se proponen estimulará como respuesta las capacidades para trepar, correr, saltar, girar, deslizarse, y también para mantener el equilibrio en un entorno seguro y lúdico, además de fortalecer su musculatura.
Estimulación Motriz: El Rol del Sistema Vestibular
El sistema vestibular, responsable del equilibrio, se encuentra en el oído interno y su desarrollo permite detectar cambios en la posición y movimiento de la cabeza, así como del cuerpo. Su estimulación permite llevar a cabo acciones como estar de pie (bipedestación), la marcha o la carrera. En los parques infantiles, se estimula junto con el sistema nervioso central, favoreciendo la integración a través de los sentidos (sensorial) y la capacidad para recibir, procesar y responder a los diferentes estímulos que se plantean. En respuesta a estos, niños y niñas desarrollan la atención o la percepción espaciotemporal (propiocepción), así como la resolución de problemas, contribuyendo al desarrollo de la denominada ‘competencia motriz’; es decir, a que los más pequeños sepan leer el entorno, adaptarse al mismo y proponer soluciones eficientes al amplio espectro de problemáticas que se plantean, adquiriendo así nuevas habilidades. Así pues, podemos encontrar que el sistema vestibular queda especialmente retado a través de propuestas como los toboganes, los columpios, las barras de equilibrio o los balancines.
De esta forma, aquellos niños y niñas que suben a un columpio activan su sistema vestibular desde la altura, el movimiento hacia delante y hacia atrás, y su cerebro percibe, asimila y efectúa unas adaptaciones motoras acordes a las fuerzas de gravedad y del movimiento en los diferentes sentidos en los que se realizan. Experiencias así constituyen el desarrollo de mayores y mejores habilidades motrices gruesas, al mismo tiempo que la coordinación. Ocurre lo mismo cuando saltan, reptan, se deslizan por toboganes, ofrecen contrafuerzas en los balancines o, incluso, juegan a construir estructuras. Además, estas actividades tienen una influencia positiva sobre la dimensión emocional, al experimentar sensaciones de libertad de movimiento, confianza en sí mismos, o superación de inseguridades, aumentando así su autoestima, satisfacción y bienestar emocional tras la superación de desafíos motrices.

Ilustración realizada por Andrea Corrales. / Andrea Corrales
Estimulación social: compartiendo juegos
Cuando los infantes acuden a los parques infantiles, aprenden que los elementos que allí se encuentran son de todos. Por ello, deben aprender a compartir, a negociar tiempos y a resolver conflictos que puedan surgir derivados de sus interacciones. Además, respetan sus necesidades y deseos de sus iguales, fomentando la empatía y la adaptación a las diferentes necesidades sociales. Al mismo tiempo, desarrollan capacidades de escucha, comprensión de emociones y pensamientos de sus iguales, obteniendo como resultado las conexiones significativas con sus nuevas amistades.
La estimulación social que se produce en los parques infantiles también promueve el desarrollo de habilidades de carácter más emocional, identificando y gestionando sus emociones y las de los demás, regulando su comportamiento para resolver los conflictos que puedan surgir de forma constructiva y sostenible. Al mismo tiempo, niños y niñas aprenden sobre las sensaciones físicas y las emociones en términos de comunicación verbal y no verbal, a través de los juegos y las dinámicas que se generan. En términos de complejidad, el alumnado aprende a autoorganizarse y surgen patrones emergentes con un elevado contenido de creatividad, incluyendo el juego imaginario. Esto se produce mientras inventan cuentos e historias, o crean personajes y situaciones de carácter ficticio, hecho que les permite crear y adoptar diferentes roles o personajes, así como expresar sus emociones durante el juego.
Las experiencias sensoriales y sociales que ofrecen los parques infantiles constituyen una herramienta de gran importancia para el desarrollo de niños y niñas, en términos motrices, sociales y emocionales. Estos, a su vez, tendrán una gran transferencia en el desarrollo de habilidades para el resto de sus vidas. Al mismo tiempo, la capacidad para pensar de forma divergente e imaginación potenciarán la mente y consolidarán las estructuras más sólidas de los más pequeños.
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