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Opinión | En el barro

València

La partida de ajedrez entre la jueza, Mazón y el TSJ

La valentía de la jueza está comprobada. La cuestión ahora es si acierta con su movimiento. He escrito ‘movimiento’ porque la impresión cada vez más es que estamos en una partida de ajedrez simultánea con múltiples actores

Última manifestación contra Mazón en València.

Última manifestación contra Mazón en València. / Kai Forsterling

Posiblemente a la jueza Nuria Ruiz Tobarra no le quedaba otra salida tras la resolución del TSJ en contra de investigar al expresident Carlos Mazón. Podía, sí, haber maniobrado con más cautela, esperar a que pasen las declaraciones pendientes y esperar a los posibles movimientos de los imputados, en especial de la exconsellera Salomé Pradas. Podía esperar a amasar más datos y una visión de conjunto más amplia y completa. Podía. Pero la jueza de Catarroja ha optado por ser la que es desde el día que empezó la causa de la dana. La que ha sorprendido por su arrojo en la contundencia de algunas de sus resoluciones, que siguen siendo parte de una instrucción, no hay que olvidar. La que ha podido contener con la firmeza de sus palabras y sus documentos el relato que intentó imponer la Generalitat con Mazón al frente. Con esa misma valentía, ante el golpe del ‘no’ del tribunal superior a sus argumentos, decide ahora llamar a declarar como testigo al hoy diputado del PP. Mazón, tras rechazar las repetidas invitaciones de la magistrada, no se va a librar de responderle a algunas preguntas con obligación legal de decirle la verdad.

La valentía está comprobada. La cuestión ahora es si acierta con su movimiento. He escrito ‘movimiento’ porque la impresión cada vez más es que estamos en una partida de ajedrez simultánea con múltiples actores. Es así desde que Mazón abandonó salvaguardar una lógica política de sus actuaciones aquella tarde para dar prioridad a su defensa judicial. En eso ha estado incluso en la decisión de quedarse con el escaño de diputado y su condición de aforado.

El movimiento de ahora no diría que es un jaque. Queda mucho por delante. El tablero está cubierto de piezas. Pero sí es una decisión arriesgada de la jueza ante la pérdida de una pieza importante en la partida. Posiblemente la de quien asume que, tras el severo dictamen del TSJ, la imputación del expresident es una puerta cerrada si no hay sorpresa y se lo juega todo a intentar poner luz a por qué la alerta a la ciudadanía aquel 29 de octubre llegó tarde y sin el mensaje necesario. ¿Fue porque Pradas no contactó a su debido tiempo con Mazón? ¿Fue porque recibió alguna consigna con sello presidencial claro? ¿Quería confinar a la ciudadanía desde primera hora de la tarde y las “dudas legales” eran si algo así lo debía ejecutar una autoridad superior?

Que aporte mensajes y llamadas es lo que la sociedad espera de quien ha ocupado el cargo de Mazón. Esto es también ser (haber sido) president

A todas o a algunas de esas preguntas pueden dar respuesta, sobre todo, los mensajes y las llamadas del expresident con su entonces consellera y su entonces director de gabinete. ¿Los aportará? En su mano está ahora ese movimiento. Es lo que la sociedad espera de quien ha ocupado el cargo de máximo representante de los valencianos. Esto es también ser (haber sido) president.

Porque, al margen de estrategias y tácticas que pueden ofrecer apariencia de partida de ajedrez, lo que hay al otro lado siguen siendo 230 víctimas mortales. Nadie debería olvidarlo. Merecen verdad.

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