Opinión | Bolos
La alta diplomacia de Camarena
La gastronomía valenciana promueve la cocina de proximidad y la sostenibilidad agrícola como un prestigioso intercambio cultural

Jaime Pesaque y Ricard Camarena, el martes en València. / Levante-EMV
Está demostrado que la gastronomía es una de las formas más eficaces de diplomacia. Los franceses lo saben bien, entre otras razones porque su cocina es una auténtica cuestión de Estado. Napoleón, como recuerda la película, era tan hábil en la estrategia militar como sensible a los placeres de la mesa. Tanto que, en una secuencia del filme de Ridley Scott, protagonizado por Joaquin Phoenix, se sugiere que se hace mejor diplomacia alrededor de una mesa que en un palacio.
Nuestros mejores cocineros son ya auténticos cónsules desde sus restaurantes; falta, quizá, convertirlos en embajadores de un proyecto colectivo. Y ahí, pese a los muchos intentos, seguimos echando en falta una potente promoción. En esa dirección lleva años trabajando Santos Ruiz, nuestro crítico gastronómico y autor de la guía de ‘Los 55 Mejores Restaurantes de la Comunitat Valenciana’. Pero también conviene subrayar la labor de Jordi Morera, que ha convertido ‘La cuina de Morera’ en uno de los programas con mayor audiencia de À Punt. Y, por supuesto, la de Quique Dacosta, siempre dispuesto a respaldar cualquier iniciativa.
Mención aparte merece Ricard Camarena. Desde la honestidad de una propuesta que sitúa el producto de proximidad en el centro de todo, está haciendo un esfuerzo descomunal para que la alta cocina hecha aquí concite la atención que merece. El turismo gastronómico es hoy uno de los grandes valores. Y la evolución de Camarena merece, por sí sola, un capítulo aparte. No solo por su capacidad para reinterpretar la tradición y adaptarla a los nuevos tiempos, sino también por su compromiso con la sostenibilidad de nuestra agricultura. Todo ello sin perder de vista que la cocina no entiende de fronteras, como demuestra al compartir experiencias viajeras como el menú del peruano Jaime Pesaque, uno de los grandes chefs del mundo, en su restaurante. Esa alianza amazónico-valenciana promete.
Guillaume Gómez, exjefe de cocina del Palacio del Elíseo —un cargo de importancia capital en la administración francesa—, dejó una frase que resume bien todo esto: “Si la política divide a las personas, la buena mesa las reúne”. Camarena, que también deja sentencias memorables, es hoy uno de nuestros grandes embajadores.
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