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Opinión | Va de Bo

Construyendo mestizaje

Monte Alban

Monte Alban / L-EMV

Los estimados lectores me permitirán recordar una anécdota personal ocurrida hace treinta años en la ciudad de Quito, capital de Ecuador. En una entrevista en directo en la principal emisora de radio ecuatoriana, el locutor, un rubio alto y de ojos azules me preguntó sobre el origen del juego de pelota nacional ecuatoriano que se conserva en algunas regiones de aquel país. Un servidor tiró de diplomacia y convencimiento y contesté sobre la “muy probable fusión de los juegos indígenas precolombinos y los aportados por los europeos…Diría que un proceso de mestizaje”. El hombre no tuvo otra ocurrencia que soltarme en forma de pregunta “si los españoles jugaban a la pelota con las cabezas que cortaban de los indios…”. Mirando sus ojos azules y su cabello rubio le repliqué: “ si eso fuera cierto yo de usted me lo miraría porque igual es usted descendiente de aquellos que decapitaban ya que por lo que veo usted no tiene nada de indígena…”. Naturalmente cambió de tercio y aquella noche compartí muy amistosamente mesa y mantel en una cena oficial, hablando de mestizajes enriquecedores.

En unos días comenzará la edición numero once del Campeonato del Mundo en la ciudad argentina de Mendoza. Participaran países europeos y americanos. confluyen desde concepciones diferentes, en juegos directos e indirectos: a largo, frente a frente o contra pared.

En América consideran que los juegos a largo que se mantiene en Mexico, dígase la pelota mixteca o la pelota tarasca son heredados de los juegos precolombinos. Moctezuma era pelotari, sin duda, pero su juego de pelota nada tiene que ver con la actual pelota mixteca que cuenta con el sistema sexagesimal y con “chazas” o “rayas”, exactamente igual que describe el renacentista italiano en su Trattato del giuoco della palla” ya en 1555 por lo que no cabe otra conclusión de que fueron los europeos los que extendieron el juego a largo, con quinces y rayas. Otra cosa distinta es el material de juego: pelotas y guantes. En América se conocía el caucho, y esa es una de sus grandes aportaciones al juego de pelota principalmente para el juego contra pared. Los juegos de pelota prehispánicos, por lo que describieron los cronistas de aquellos tiempos y sabemos hasta hoy no utilizaban las manos. Eran juegos de pelota; sí; y constituían una de las diversiones preferidas por las comunidades indígenas, con construcciones majestuosas. Muchos cronistas se interesaron por comparar las formas europeas con las que allí encontraron y concluyeron que efectivamente, al igual que en Europa el juego con la pelota era parte de su identidad. Hoy , en aquellas regiones americanas y en algunas europeas consideran y valoran su condición autóctona. Quizás asistimos a un proceso de mestizaje.

En Mendoza, del 6 al 12 de abril se manifestarán las formas del Juego de Pelota a Mano que perviven en diferentes regiones. Lo hacen en un esfuerzo de confluir, tanto en juegos directos como indirectos. La selección valenciana parte a Argentina a colaborar en este empeño por valorar lo que ya valoraban escritores y pensadores hace siglos. Otro detalle: Scaino ya hablaba en su Tratado de la necesidad de considerar la presencia femenina en el Juego y citaba a muchas y destacadas jugadoras. Antecesoras de las que hoy tomarán el avión rumbo a los Andes argentinos, para abrir puertas y construir convivencia y mestizaje.

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