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El racismo avanza

El pleno de las Corts, durante las votaciones de este miércoles en las que PP y Vox han vuelto a imponer su mayoría.

El pleno de las Corts, durante las votaciones de este miércoles en las que PP y Vox han vuelto a imponer su mayoría. / Rober Solsona / Europa Press

Las amenazas pueden ser simbólicas o reales. Y tanto las unas como las otras, de alguna forma, influyen en la percepción del contexto social, favoreciendo el arraigo del miedo ante ellas. Una amenaza real de este tiempo es la política internacional, altamente conflictiva y devastadora, de la Administración Trump. Sus efectos son tangibles: la guerra, la vulneración de los derechos humanos, las consecuencias económicas y la ruptura del orden, entre otras. Entre las amenazas simbólicas predominan las actitudes que alimentan la desigualdad, especialmente de género, y el racismo, configurando un clima psicosocial donde el miedo ante estas incertidumbres sociales construidas llega a convertirse en rechazo e incluso repudio.

Aunque el racismo tiene una base cultural e histórica compleja, el avance actual de ideologías que lo predican sin recato implica un retroceso social y político enorme. Estos planteamientos, hasta hace poco residuales, han cobrado fuerza debido al auge global y a los pactos PP-Vox a nivel nacional y autonómico, lo que preocupa por la cobertura que el Partido Popular está dando a estos postulados. La duda es si ello responde únicamente a un tacticismo electoral o si ya formaba parte de la naturaleza de la organización política que tradicionalmente ha representado el centro derecha. Máxime, a tenor de la facilidad con la que han absorbido todo esto.

El último gesto en la Comunitat tuvo lugar hace unos días. El PP apoyó en las Corts una Proposición No de Ley presentada por Vox en torno a la inmigración masiva. Entre otras cosas, se pretende ubicar los centros de menores no acompañados fuera de las ciudades para evitar problemas de convivencia y seguridad. Según sostienen ellos. Algo similar a lo formulado por la ultraderechista presidenta italiana, Giorgia Meloni. El planteamiento es aumentar la disciplina y seguridad en estos centros a la par que distanciarlos de la urbe. La narrativa que lo sustenta es la de vincular a los menores no acompañados con la delincuencia, como si delinquir fuese algo intrínseco a la condición de migrante, incluso niños. Sin embargo, lo que subyace es la idea de desprecio hacia esas personas que llegan huyendo de la miseria y una dejación de la responsabilidad política al no abordar el fenómeno migratorio desde un planteamiento de soluciones reales con condiciones de dignidad. El racismo avanza y aquí, en la Comunitat Valenciana, ha asumido su liderazgo el Partido Popular.

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