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Opinión

Robert Raga

Robert Raga

Alcalde de l'Ajuntament de Riba-roja de Túria.

València

Una pura coincidencia

Los cañones de agua del Guardian en funcionamiento.

Los cañones de agua del Guardian en funcionamiento. / A.R.

La coincidencia quiso que la misma semana en la que constituimos la comisión mixta de la dana hace poco más de un mes, la voz de una experta científica nos recordase el avance del cambio climático y su incidencia en una mayor proliferación de olas de calor cada año. Según manifestó la directora del grupo de Meteorología y Climatología del Centro de Estudios Ambientales del Mediterráneo (CEAM), Samira Khodayar, en un foro organizado por la Universitat de València, la Comunitat Valenciana avanza a un ritmo peligroso en el que ya se registran hasta entre dos y tres días más al año las jornadas de olas de calor desde 1940. Un dato irrefutable y que nos advierte de los tiempos que sufrimos actualmente, aunque ello no es óbice para que los grupos más reaccionarios, alentados por determinados partidos políticos, continúen negando la mayor y rechazando cualquier medida para amortiguar las consecuencias de un cambio climático cada vez más duro para la sociedad, especialmente para las personas más vulnerables, algo que, por desgracia, es habitual. La propia Khodayar subrayaba que estos fenómenos son cada vez más frecuentes en los países del sur de Europa, entre ellos España, y, por este motivo, instaba a las administraciones públicas locales a tomar medidas efectivas para afrontar estas graves consecuencias.

Con un clima contundente en verano e impredecible en invierno, los ayuntamientos tenemos que adaptarnos a esa nueva realidad, con ideas, proyectos e iniciativas que permitan pasar con mayores garantías los meses de calor que se avecinan. Hemos dejado atrás ya el invierno, nos adentramos en la primavera y las predicciones veraniegas para este año no son ni mucho menos más halagüeñas que en ejercicios precedentes. En Riba-roja de Túria ya hemos asignado una partida de 50.000 euros en el presupuesto para establecer un plan de refugios climáticos en el municipio. Poca broma. Algo impensable hace años, pero que hoy no tenemos más remedio que poner en marcha si queremos luchar contra el calor extremo al que nos enfrentamos cada verano. Sin embargo, no sólo en verano debemos tomar medidas, en invierno también. Las infraestructuras, inversiones y proyectos necesarias para todos los municipios que fuimos golpeados por la dana aquel aciago 29 de octubre de 2024 son un buen ejemplo del impulso que debemos llevar a cabo ante un mundo que cambia a pasos agigantados y en el que el clima es uno de los principales damnificados por la acción del ser humano. La comisión mixta entre Gobierno, Generalitat, Diputació y ayuntamientos que se puso en marcha, precisamente, en Riba-roja de Túria ya es un buen ejemplo de ese nuevo mundo por el que transitamos. No podemos huir de él. Necesitamos afrontar con todo el ímpetu posible la nueva realidad, ese nuevo escenario que, desgraciadamente, entre todos hemos ayudado a crear ante nuestros ojos y al que no podemos esquivar.

Alcanzar unas coordenadas mínimas en las que la vida sea más fácil, más llevadera y más plausible debe ser, sin duda, un objetivo a corto y medio plazo. Y en ese camino debemos transitar todas las administraciones públicas, más allá de colores políticos y de disputas territoriales o competenciales. La comisión mixta de la dana debe ser un buen inicio para que se demuestre ese andar común en el que los científicos deben tener su voz y su voto, no podemos renunciar a la ciencia y al buen saber de las voces expertas.

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