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Opinión | La veleta de papel

València

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Bandera de Irán sobre los escombros de un edificio en Teherán tras un ataque israelí

Bandera de Irán sobre los escombros de un edificio en Teherán tras un ataque israelí / Europa Press/Contacto/Marzieh Soleimani

Por poco no nos hacen creer que lo que decían era verdad, pero les ha vencido la impaciencia. Muchas veces he reflexionado sobre cómo era posible que hubiera manipuladores tan eficientes como para llevar a los pueblos, por ejemplo Alemania, hacia el suicidio.

Cuando consigo controlar la pasión, reconozco que los pueblos americano e israelita no son responsables del salvajismo e inhumanidad de sus gobernantes. Aunque muchos individuos de estas nacionalidades muestran menos humanidad que las fieras salvajes.

Hoy las redes sociales son un modo de control social indubitable, una fuente continua de desinformación y mentiras, pero tienen una virtud, todo está expuesto a la mirada del resto del mundo. Presenciamos en directo el bombardeo a Irán y Líbano y sus consecuencias sobre civiles inocentes. Indigna el genocidio y la limpieza étnica de los judíos (quien lo hubiese dicho) sobre Gaza y Líbano. Violenta el asalto a Venezuela y la presión salvaje que recibe injustamente el pueblo de Cuba.

Vemos y escuchamos en directo los discursos de Putin, Trump o Netanyahu. Asombra la indecencia pública y la absoluta falta de moral de estos sátrapas y sus acólitos. Mienten sin vergüenza sistemáticamente por eso, digan lo que digan ya no se les cree. Escandaliza el insulto soez desde las más altas instituciones de un estado.

Asistimos a los reiterados llamamientos del Papa León XIV y de todos los religiosos del mundo para reestablecer la paz. Participamos de las festividades religiosas del cristianismo, cuyo fundador murió para instaurar un reino de amor entre las personas, sean del color o credo que sean.

Podemos acceder a la prensa seria de cualquier país del mundo y al hacerlo conjuntamente con la nuestra, podemos extraer conclusiones y tener (aunque intenten impedirlo) una opinión propia y una aproximada idea veraz de lo que está pasando.

Aquí en nuestra tierra, hay ruido pero vivimos tranquilos, disfrutamos de una gastronomía deliciosa, de la buena gente, en paz y razonablemente bien; aspiramos a estar mejor, sin duda. Por mucho que intenten crispar lo cierto es que en Europa (por ahora), vivimos bastante bien gracias a Dios.

No tenemos un peligro real e inmediato de que nos ataquen militarmente Inglaterra, Portugal, Marruecos y tampoco Francia, tampoco nosotros les atacaremos a ellos, es más si fuera necesario nos defenderíamos. Que haya un chulo tintado (con un océano por medio) amenazándonos, no significa que se atreva a hacernos nada; somos una nación antiquísima que no es fácil vencer. No ha ocurrido nunca. Mirad por ejemplo Persia, también una vieja nación y no parece que vaya a caer. Sigamos la tradición; comamos, bebamos y juguemos disfrutando de la vida con quienes queremos. ¡Feliz Pascua!

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