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Opinión

València

La cara oculta de la Luna

Espectaculares imágenes de la cara oculta de la Luna captadas por la misión Artemis

Espectaculares imágenes de la cara oculta de la Luna captadas por la misión Artemis

La misión Artemis II cumplió sus objetivos. Consiguió fotografiar la cara oculta de la luna y en su regreso a la Tierra no hubo sobresaltos. La cápsula de la nave Orion amerizó en el Pacífico, cerca del lugar previsto, a pocos kilómetros de la costa de San Diego. Fue un éxito redondo para disgusto de los terraplanistas que nos ha dejado imágenes tan bellas como curiosas del hasta ahora lado desconocido de la superficie lunar. En general esto ha sido lo que ha trascendido gracias a la feliz coincidencia entre la órbita y la iluminación del satélite que ha hecho posible ver lo que antes quedaba vetado al ojo humano. Sin embargo, sus cuatro tripulantes, Reich Wiseman, Christina Koch, Victor Glover y Jeremy Hansen, retornaron con miles de datos recopilados en este primer viaje lunar desde la última misión del Programa Apolo en 1972. Además, y esto quizás sea lo menos conocido, los astronautas pudieron llevarse a la luna los mensajes que les llegaron a través de la cuenta oficial de la NASA. Esa oportunidad la aprovechó Yolanda Herranz Pascual, artista de reconocida trayectoria profesional, que entendió de inmediato la dimensión que podía alcanzar una acción comunicativa artística al poder desplegarse a múltiples escalas desde la más íntima a la social, desde la planetaria a la extraplanetaria.

Con la intención de proyectarse hacia futuros escenarios de exploración, su obra persigue intervenir en la construcción de un imaginario humano que presente a las mujeres como un sujeto colectivo que se nombra, se afirma y reclama su lugar en la representación de la humanidad. Sin rodeos y de manera evidente reclama consecuentemente la visibilidad de los logros históricos de autoría femenina que durante siglos han permanecido ocultos y omitidos. Con esa convicción se unió a la trasmisión oficial del lanzamiento de la misión Artemis II desde la NASA y envío el siguiente mensaje: «'SOMOS Mujeres y ESTAMOS Aquí' se afirma como pronunciamiento (declaración pública) y como posicionamiento (toma de lugar político y simbólico) desde el cuerpo colectivo que define la existencia de más de media Humanidad. Por un futuro en PAZ, IGUALDAD y LIBERTAD». Era una ocasión inmejorable para reforzar su acción performativa que, en palabras de la propia artista, se consolidaba como un archivo vivo, una declaración persistente y una intervención crítica en el relato contemporáneo de la humanidad y su porvenir. Con estas premisas criticaba la narrativa excluyente que ha predominado en el relato histórico hegemónico y a la vez comparaba la cara oculta de la luna con el ocultamiento de los referentes femeninos que se ha perpetuado durante siglos.

Hay que recordar que esa tendencia a omitir el papel crucial de las mujeres en la carrera espacial viene dándose desde la misión del Apolo XI que en 1969 convirtió a Neil Armstrong en el primer hombre que pisó la luna. Entonces nada se supo de las tres científicas afroamericanas que trabajaron en la agencia espacial NASA en los años sesenta. Katherine G. Johnson, Dorothy Vaughan y Mary Jackson, dos matemáticas y una ingeniera, tuvieron un papel determinante en aquella gesta y poco o nada se sabía de ellas hasta que la industria hollywoodiense llevó al cine la novela de Margot Lee Shetterl. Estas mujeres, apodadas «las calculadoras humanas», doblemente invisibles por ser mujeres racializadas, fueron quienes calcularon las trayectorias precisas del vuelo del cohete en una época en la que no existían los ordenadores digitales. La épica de la conquista espacial se contó en masculino y se ocultó la contribución que aquellas científicas tuvieron para que tal hazaña fuera un éxito. Hoy, casi seis décadas después, la misión Artemis II lleva una tripulación que incluye a la astronauta Christina Koch que se ha convertido en la primera mujer que orbita la luna. Hoy también son reconocidos los méritos de las mujeres en las ciencias, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas. Por eso mismo una historia de la humanidad que solo privilegie al varón, resulta incompleta y falsaria. A esa denuncia contribuye la acción artística de Yolanda Herranz Pascual que sabe bien que el enunciado performativo 'SOMOS Mujeres y ESTAMOS Aquí', al lanzarse al espacio no pierde su anclaje, sino que lo multiplica porque “estar aquí” conlleva estar en todo lugar donde la humanidad deje rastro para que aquella mitad que no podía verse por estar oculta deje definitivamente de estarlo.

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