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Opinión | En el barro

València

Tenemos el cajón lleno de mierda

El cajón, bien lleno, sí. Y no solo de corruptelas, más o menos presuntas, que lanzar de una bancada a otra. Lo que huele mal y deja peor cuerpo es la complacencia del Consell con el discurso de Vox contra los extranjeros

Pérez Llorca, ayer, en la sesión de control en las Corts.

Pérez Llorca, ayer, en la sesión de control en las Corts. / Efe/Biel Aliño

Y no lo digo tanto, lo del cajón, por el sujeto de Vox que la montó en el Congreso la otra tarde, que también, sino por lo de aquí, lo de las Corts. De los ultras es normal una actitud ultramontana bajo el aspecto de señoritos de toda la vida. No surprise. Aquí, ayer tuvimos la sesión de terapia política periódica entre el president y sus antagonistas y la cosa fue incluso más pornográfica que en semanas anteriores. A saco desde el minuto 1. Sin preliminares. Fango de un lado a otro. Este no iba a ser el tono de Pérez Llorca, ¿verdad, president? A todos les encantaría hablar de “política útil”, of course, pero acaban tirándose a la cara los Ábalos, Mazón, Begoña, Les Naus, Baño, Oltra y José María Ángel, por citar solo una selección de hit parades. Es lo que renta, porque tiene recorrido en el vídeo corto de turno en redes y porque el interés, no nos engañen, es siempre electoral y eso pasa por humillar al contrario siempre que se pueda e intentar situarse mejor. La simple (y frecuentemente ruin) maquinaria del poder.

La desgracia es que es un recurso fácil, porque sí, pones la tele y tienes en secuencia consecutiva las inmundicias del tándem Ábalos-Koldo y las de Kitchen, que son grosería de tal calibre para el Estado de derecho que creo que no las acabamos de asimilar. Y ahora, para más hipoteca reputacional, la apertura de diligencias sobre María José Catalá y la presidenta del Puerto de València. Será cuestión administrativa, no de meter la mano en la caja, pero si la investigación avanza, la mancha va a ser imparable. O sea, que hay para todos. Que el cajón está bien lleno. ¿Para qué bajar a cosas más complejas con argumentos tan procaces sin necesidad de pensar?

Lo mejor del día, la contundencia del síndic del PSPV, José Muñoz, en pedir perdón “por lo que hizo Ábalos”. A otras voces en el partido (más de una) no se les ha escuchado algo así.

Lo peor, que el mismo diputado vuelva a amagar con revelaciones sobre Llorca sin sacar nada. Van dos. “Saldrán cosas también de usted”, dijo ayer. Amenazar sin pruebas no es útil ni elegante.

Lo dicho: el cajón, bien lleno. Y no solo de corruptelas, más o menos presuntas. Lo que huele mal y deja peor cuerpo (perdón por la abundancia escatológica) es la complacencia del Consell con el discurso de Vox contra los extranjeros. El portavoz ultra insistió ayer en teorías de la sustitución y en que se “roba dinero a los valencianos” para pagar la sanidad y los servicios sociales de los inmigrantes. Y la respuesta es compartir “la preocupación”, aumentada por la regularización. ¡Uff! ¿Esto es lo que da de sí nuestra política?

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