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Opinión | El falso nueve

Alberto Gil

Alberto Gil

Periodista

Retrovisor

Carlos Espí celebra el gol que le dio la victoria al Levante UD ante el Getafe

Carlos Espí celebra el gol que le dio la victoria al Levante UD ante el Getafe / RAFA ESTEVE

Aprovechando la Jornada Retro, “42 legados, 42 formas de ganar” de LaLiga, ajusto el retrovisor para viajar en el tiempo: Estar ahora más lejos del césped para los medios no significa no obtener momentazos, la coyuntura de bajar de categoría y un jugador me lleva a los modos y las formas de algunos clásicos de nuestro fútbol.

Primero un paso nostálgico para los chapados a la antigua. La estética retro lo customizó todo en esta última jornada de Liga. El grafismo y lenguaje audiovisual de las retransmisiones televisivas, las camisetas de los futbolistas (anárquicas en el criterio de elección y con algunos patinazos por no ser las más representativas), el blanco y negro de los árbitros, el balón Ad hoc de Joma y la adaptación de los patros a su manera de exponer su producto. La letra erre con estética Atari parpadeando en una esquina de la pantalla informando de que estás viendo una repetición de la jugada fue TOP. Fue un acierto, con margen de mejora. Para alcanzar el vintage total habría rescatado alguna norma, por ejemplo la cesión a las manos del portero, ¿cómo lo habrían resuelto?

El retrovisor central me retrotrae, además de a melenas y bigotes de jóvenes futbolistas con pinta de carrozas, a inalámbricos y fotógrafos pululando a pie de césped, y no por la banda, en el terreno de juego. Era otro tipo de periodismo, más directo. Y sin embargo hoy, desde la lejanía, las cámaras desnudan todo con su lectura de labios. Las más feas las de algunos jugadores del Barça en el banquillo en el final del partido ante el Espanyol. Fuera del pique con Pere Milla, jugadores como Gabi o Fermín no puede regodearse con los cánticos de la grada mandando “a Segunda” al otro equipo de su ciudad. No a la mala educación. Dani Parejo en el Valencia fue un dandi cuando reprochó a los suyos esos cánticos hacia el Levante. Hay que saber ganar hasta al Spectrum.

40 años del maldito descenso

Rememorar un “a Segunda” me hace mirar al retrovisor derecho. El pasado lunes, 13 de abril, se cumplieron 40 años del maldito descenso del Valencia, tras un empate, con tufillo, del Cádiz-Betis (0-0). Más inoportuno que necesario. Sirvió para confirmar ese sentiment de muchos que aparece cuando vienen torcidas y, ante todo, apretar la lealtad al escudo durante el año del regreso. También supuso la aparición de jóvenes y luego futuros ídolos hoy en día recordados con nostalgia. Hagan su lista… Por cierto, salvarse ahora del descenso va a suponer sumar más que otros años, ¡ojo al dato!

En el retrovisor izquierdo veo a un futbolista de veinte años con hechuras de otros ya retirados. No daré nombres porque hacer este tipo de comparación suena a poco estético y muy intrépido. Pero el azulgrana Carlos Espí está lozano. Difícil de marcar, con confianza de cara a puerta y cada vez afianzando sus virtudes. Su fisonomía y sus características como delantero remontan a partidos de algún león rojiblanco que se fue con la Vecchia Signora, de un canterano valencianista que anotó diez goles en 33 partidos adorado luego en Elche o de un noruego que interpretaba la champions. Parece que tiene algo, mucho o poco, de cada uno de ellos. El tiempo lo dirá.

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