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Opinión | Bombeja Agustinet!

Llegados a este punto

Carlos Espí celebra su gol al Getafe

Carlos Espí celebra su gol al Getafe / Miguel Ángel Montesinos

Hace semanas que luchamos por llegar a esta tarde del jueves, a un duelo directo con el Sevilla que se podría quedar a dos puntos por encima, en caso de victoria granota. Se pondrá el sol tras el córner que hace de bisagra entre Tribuna y Gol Orriols y, si el Llevant suma de tres (a poco que algunos resultados de rivales directos sean favorables), la salvación quedaría a tiro de piedra. Eso a pesar de unos cuantos “errores” arbitrales más que flagrantes que nos han restado puntos y a unas cuantas lesiones graves.

Sabíamos que para encontrarnos en este punto acabando abril, había que convertir Orriols en un fortín. Así ha sido. Aunque el margen de mejora sea considerable a domicilio. Se ha conseguido en parte gracias a los goles de Espí, claro. Eso es evidente. Pero hay mucho más trabajo detrás y, sobre todo, unos planteamientos que se adaptan a nuestros futbolistas, los hacen mejores y disparan las prestaciones del equipo. Y, llegados aquí, no podemos fallar.

Enfrente, el Sevilla de Luis García, un club a la deriva que el de Altea pretende enderezar. No será plato de buen gusto el previsible recibimiento a uno de los mejores entrenadores de la historia del Llevant, que nos regaló tres años inolvidables después de una de las peores crisis de nuestra historia. Salió de Orriols por la puerta de atrás, después de haber sellado el milagro de ascender en el curso del centenario (“la gesta del segle”) y de dejar a la entidad en Primera (“la unió és la salvació”), en plena ley concursal y con una plantilla hecha de retales. Entonces Luis pretextó motivos personales para marcharse al Getafe. Lo cierto es que no había “feeling” con Quico. Lo tuvimos, además, en el banquillo visitante, en una de las peores noches de la historia levantina, el día que Villalibre dio el ascenso al Alavés en el 129’, con Orriols hasta la bandera. Este año no quiso venir. No es el momento, dijeron las partes. Salvar a un Llevant devastado (tras la destitución de Calero, que se demoró muchísimo) parecía un imposible. Luís Castro está demostrando que había mimbres para otra cosa. Luis García pensó que era tarde. Quizá lo sea. Hoy se verá.

Espí y sus estadísticas extraterrestres. Es la clase de delantero total, de los que ya no quedan, por los que suspiran sobre todo en Inglaterra. En este momento solo hay que cruzar los dedos para que perpetúe la racha y sus goles nos permitan seguir sacando la cabeza de allá abajo. No siempre tendrá un promedio de gol al nivel de los mejores arietes europeos, pero hay que tener paciencia y aprender la lección para tantos otros canteranos. Llegarán días peores, malas rachas como la que atraviesa Etta, pero los buenos arietes no olvidan el gol. Rinden con continuidad y confianza. Ojalá se den las circunstancias para que Espí y Etta nos permitan celebrar goles durante años. Los primeros contra el Sevilla. Quizá otro año más en Primera nos permita armar un equipo poderoso, reteniendo, en primer lugar, todo el talento que tenemos en casa.

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