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Opinión | Bolos

Director de Levante-EMV

El espíritu de Chirivella delante de las Corts

Juristes Valencians reúne una transversalidad inédita de la sociedad civil por una reforma constitucional que Madrid sigue esquivando

José Ramón Chirivella, en la concentración del viernes delante de las Corts.

José Ramón Chirivella, en la concentración del viernes delante de las Corts. / Fernando Bustamante / JM López

La sociedad valenciana, de vez en cuando, hace emerger a ciudadanos peculiares, en el mejor sentido de la palabra. Personas tan poco frecuentes que se blindan frente al ruido exterior para intentar la hazaña de reunir a la inmensa mayoría en torno a una causa general. Ese es José Ramón Chirivella, presidente de Juristes Valencians, una plataforma creada para recuperar la capacidad legislativa en materia de Derecho civil desde postulados jurídicos acordes con la Constitución.

Esa asociación, nacida un 25 de abril de hace trece años y formada por gente de orden, entre la que figuran catedráticos y juristas de toda condición, reclama una financiación valenciana justa y el respeto a las competencias de las comunidades autónomas recogidas en la Constitución, donde tiene cabida la recuperación del Derecho civil valenciano. En concreto, aboga por una reforma constitucional técnica para que la Generalitat pueda volver a legislar en derecho civil propio, en materias familiares, patrimoniales y sucesorias, como ya ocurre en otros territorios. De hecho, entre 2008 y 2016 estuvieron vigentes normas valencianas sobre separación de bienes, custodia compartida y uniones de hecho, hasta que el Tribunal Constitucional las anuló por falta de cobertura competencial suficiente.

Quienes conocemos al incombustible Chirivella y a algunos de sus compañeros de aventuras sabemos que, junto a su reivindicación, bien argumentada técnicamente, hay un entusiasmo difícil de encontrar en cualquier otro actor público de nuestros días. Incapaz de descalificar a nadie por su ideología, y dotado de una pedagogía inusual, ha sido capaz de convencer a toda la comunidad civil valenciana. Y también de movilizarla. Tanto que lo que consiguió el viernes por la tarde ante las Corts fue casi un milagro, como apuntó con acierto la crónica de mi compañero José Luis García Nieves.

Juristes concentró en la puerta del parlamento valenciano a figuras ilustres del PPCV, PSPV y Compromís; a los dos sindicatos mayoritarios, UGT y CCOO; a dirigentes empresariales como Salvador Navarro; y a representantes de Acció Cultural y Lo Rat Penat. En poco menos de diez metros cuadrados estaba representada la totalidad de la sociedad civil valenciana. Un éxito sin precedentes en los tiempos que corren, que algún día alcanzará la condición de efeméride, como aquella multitudinaria manifestación del 9 d’Octubre de 1977 que reclamaba el Estatut.

El problema es que, a Fernando Villalonga, Vicent Soler, Joan Ignasi Pla, Toni Gaspar, Ernest Blanch, Joan Baldoví, Enric Morera, Toni Calero, Ana García Alcolea, Alexis Marí, Fernando Giner, Anna Gascon, Josep Vicent Navarro, y los mencionados Navarro y Chirivella, este Consell —y también el anterior— les otorga toda la razón, pero no hará nada para no molestar a Madrid. Si la concentración más transversal vista en València en lo que llevamos de siglo no conmueve a los dirigentes de Génova o Ferraz, solo queda agarrarse al famoso cuadro de Joan Belda titulado La mare de Déu consola a València per la pèrdua dels seus furs, aunque parece mentira que, entre tanto ilustrado y jurista contrastado, haya que evocar a un espíritu para ganar una causa.

Si una concentración tan transversal no conmueve a Génova o Ferraz, solo queda agarrarse al famoso cuadro ‘La mare de Déu consola a València per la pèrdua dels seus furs’

Las Corts designaron el pasado febrero a tres diputados para defender la propuesta ante el Congreso. Son Elena Bastidas, del PP; Ernest Blanch, del PSPV; y Joan Baldoví, de Compromís. Pero el PP de Madrid mantiene su negativa a tramitar esa propuesta técnica de reforma constitucional. Minutos antes del acto de Juristes, la consellera de Justicia, Nuria Martínez Sanchis, anunció otro intento para convencer al Estado —el de Madrid— de que la Generalitat —el Estado aquí— pueda legislar en materia de Derecho civil. Es lo que reclama con ardor el presidente de la Diputación de València, Vicent Mompó, institución que conmemoró el 25 d’Abril, lo que convierte al líder popular de la provincia de València en el nuevo Palleter del PPCV.

Camps y Pla reformaron el Estatut

Las últimas reformas constitucionales —para las que se necesita una mayoría de tres quintos, es decir, 210 diputados— han servido para eliminar referencias peyorativas a las personas con discapacidad y para conceder un senador propio a Formentera. Pero, con la polarización actual, los partidos estatales, especialmente el PP, ven incómoda esta cuestión valenciana porque abriría la puerta a otras reclamaciones más sensibles. Nunca hay un día apropiado para la agenda valenciana en Madrid. Y eso que apenas han pasado veinte años desde que el president Francisco Camps y el líder de la oposición, Joan Ignasi Pla, pactaron la reforma del Estatut, donde se reconocía a la Comunitat Valenciana como nacionalidad histórica y se daba cobertura estatutaria a la recuperación del Derecho civil valenciano.

¿Congreso del PPCV a la vista?

Aunque Francisco Camps sigue activo, va perdiendo reflejos. Faltaba en la concentración de Juristes, junto a Pla, para completar esa imagen que pasará a la historia. Ahora está centrado en hacer números y en multiplicar visitas públicas y privadas para ganar adeptos entre las filas populares. La misma tarde del viernes, sin embargo, había euforia en la sala de máquinas de la candidatura del expresident a la presidencia del PPCV. Se aseguraba que, al día siguiente de las elecciones andaluzas, y ante la euforia de una posible mayoría absoluta de Moreno Bonilla, una vez confirmados los acuerdos con Vox en Extremadura, Aragón y el próximo de Castilla y León, Alberto Núñez Feijóo convocará los congresos regionales del PP, aunque los campsistas no sabían que todo indica que el de la Comunitat Valenciana quedaba fuera de ese calendario. Veremos.

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