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Opinión | Bombeja Agustinet

Es lo que somos

Es lo que somos.

Es lo que somos.

No hemos conseguido nada aún. Y, sin embargo, hemos conseguido tanto. Meter un jueves laborable a las 7 de la tarde 22.000 granotes en Orriols, por ejemplo. Llenar el Nou Estadi (y nuestras ciudades y pueblos) de niños ilusionados por ser de un equipo que aspira a firmar una remontada legendaria para no bajar a Segunda. Nada de Champions ni de estrellas rutilantes: Mathew, Adrián, Kareem, Iván, Carlos, Jon Ander, Carlitos…

Rendir-se? Mai!

La divisa atrae más de lo que parece. Los hay que no creían y ahora creen. La inmensa mayoría, en realidad. Bienvenidos, por supuesto. En realidad, nos gusta el fútbol porque no hay nada imposible. Da igual que sea a lo largo de una competición o en solo un partido. Cualquier cosa puede suceder. Para bien o para mal. Y tras casi 120 años, lo tenemos más que claro. Nuestro periplo vital está trufado de momentos así. Es, de hecho, la manera en que hemos llegado hasta aquí. Creyendo en imposibles. Soñándolos. Construyéndolos. Cayéndonos y levantándonos. Es lo que somos.

Lo único que no tiene solución es la muerte, dicen. Y es cierto. La muerte en el fútbol es que el club que nos hace sentir a flor de piel cada domingo (y sobre todo los viernes y los lunes…) caiga en manos de un especulador. Hay tantos ejemplos de clubs que cayeron rendidos ante ese delirio de grandeza y hoy están aparcados en los márgenes. Miren al otro lado de la acequia, sin ir más lejos. Nosotros no estamos en ese punto, pero ahora mismo tenemos todas las apuestas al rojo. Nuestro futuro societario, de hecho, depende de la habilidad de Pepe Danvila para evitar que el Llevant caiga en manos de quién sabe. De su resistencia financiera. De su coraje. De su capacidad para reparar el tren sin que se detenga.

Desde que llegó Luís Castro han cambiado las miradas en Orriols. Sobre todo las de los miles de niñas y niños que son nuestro futuro. La ilusión ha renacido con fuerza entre la masa social más tierna y frágil. La ilusión es el primer paso para el amor. Y la flecha en Orriols es para toda la vida. Por loco que parezca, a menudo, ese amor.

Esa “xicalla” merece la victoria en Cornellà para seguir soñando con un Llevant de Primera. Y merece un futuro donde la viabilidad financiera del club se estabilice desde la gestión, “sin bufar en caldo gelat”, como nos ha pasado tantas otras veces. Un futuro sin vendedores de crecepelo ni listillos. Esa “xicalla” blaugrana valenciana merece una propiedad que comprenda la esencia levantina y que apueste por sus miradas ilusionantes.

Ganar en Cornellà para seguir luchando y, al fin, quedarnos en la élite sería algo legendario que tenemos al alcance de la mano. Y con el relato levantino traspasando fronteras seguir en Primera nos aportaría una vitola de entidad más que apetecible. Sería, por el contrario, el momento de despegar en todos los sentidos. Sin aventuras extrañas. Pero “lo que va davant, va davant” y lo primero es asaltar el campo del Espanyol y dar un paso de gigante.

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