Opinión | La Zona
La revolución silenciosa del 3x3 de Vega Gimeno y Sandra Ygueravide dice adiós

Vega Gimeno y Sandra Ygueravide tras ganar la plata olímpica en París. / FEB
La despedida de Vega Gimeno y Sandra Ygueravide del 3x3 no es una noticia más. Es un punto y aparte. Es el cierre de una historia que, durante años, se ha ido escribiendo lejos del foco principal, pero con una constancia inquebrantable.
Porque hubo un tiempo, no tan lejano, en el que hablar de baloncesto 3x3 en España era casi anecdótico. No llenaba plazas, no abría informativos, no tenía ese peso institucional que hoy parece natural. Y en ese contexto aparecieron ellas. Sin ruido, sin promesas grandilocuentes, pero con una convicción que ahora resulta casi fundacional.
Gimeno e Ygueravide no solo jugaron, construyeron
Lo hicieron desde la pista, claro, con ese equilibrio perfecto entre físico, lectura de juego y competitividad que define al 3x3 de élite. Pero también lo hicieron desde algo menos visible: la persistencia. Apostaron por una modalidad que todavía buscaba su lugar, que exigía adaptarse, reinventarse y, muchas veces, competir sin el reconocimiento que sí tenían otras disciplinas.
Convirtieron a España en una potencia real
Llegaron a lo más alto de Europa, al circuito internacional, a consolidar a España como una potencia real en el 3x3. Y lo hicieron, además, con una regularidad que explica mejor que nada su legado: dos oros europeos, dos platas, un bronce continental… y, coronándolo todo, una plata olímpica. Seis medallas internacionales que no solo cuentan victorias, sino años de insistencia en un terreno que ellas ayudaron a construir.
Y, sobre todo, llegaron a ese momento que ya forma parte de la memoria colectiva: la plata olímpica en los Juegos Olímpicos de París 2024. Una medalla que no solo premia el rendimiento, sino que valida años de trabajo silencioso. Una medalla que, en realidad, pesa mucho más de lo que indica el metal.
Porque esa plata no empieza en París. Empieza mucho antes. En canchas secundarias, en torneos que apenas tenían eco, en decisiones personales que implicaban renunciar a caminos más cómodos dentro del baloncesto tradicional.
Retirada del 5x5 y plata olímpica
Y en ese recorrido hay una imagen que, no puedo borrar. Recuerdo perfectamente el día en que Vega Gimeno se despidió del 5x5 con su camiseta del Casademont Zaragoza en la Fonteta. Fue en su casa, con su gente, con su familia en las gradas. No fue solo un adiós, fue un homenaje íntimo, de esos que no se pueden planificar del todo, pero que terminan siendo exactamente como tenían que ser. Inolvidable.
Lo que quizá entonces no sabíamos, o no en toda su dimensión, es que aquello no era un final, sino un impulso. Porque ese mismo año, ya centrada en el 3x3, llegaron las medallas. Esas que cambian carreras y consolidan legados. Europa primero, el circuito internacional después… hasta desembocar en lo más alto.
Recuerdo incluso escucharla contarlo, con esa mezcla de emoción y sorpresa que tienen las historias que superan cualquier expectativa. Y recuerdo también tener esas medallas entre las manos. Sentir el peso real de una plata olímpica, de un oro europeo en 3x3, y entender que detrás no hay solo resultados, sino decisiones valientes.
El foco por fin apuntaba hacia ellas
Porque no se trata solo de cuántas medallas ganaron, sino de cuándo y cómo lo hicieron. Antes de que el 3x3 importara. Cuando todavía había que explicar sus normas. Y también después, cuando ya era olímpico y el foco, por fin, apuntaba hacia ellas. Pocas trayectorias explican tan bien una evolución completa.
No se van solo dos jugadoras. Se marcha una generación que entendió el 3x3 antes que nadie. Que lo dignificó, que lo profesionalizó, que lo hizo visible. Se van cuando ya no hace falta explicar qué es, cuando las nuevas jugadoras crecen sabiendo que ese camino existe. Y eso, en el deporte, es una de las formas más puras de victoria.
Dos valencianas referentes
Hay despedidas que necesitan un lugar así para entenderse del todo. Porque lo que dejan atrás no es solo una carrera, sino una huella.
Hay, además, un matiz que no debería pasar desapercibido. Son valencianas. Y no es un detalle menor. En un país donde muchas veces el relato deportivo se centraliza, que dos jugadoras de Valencia hayan liderado una revolución silenciosa y hayan terminado subidas a un podio olímpico tiene algo de justicia poética. De identidad. De pertenencia.
Hoy anuncian su retirada del 3x3. Y lo hacen fieles a lo que han sido siempre. Pero su huella queda. En cada torneo, en cada niña que ahora sí tiene referentes claros en esta modalidad, en cada paso que el baloncesto 3x3 dé a partir de ahora.
Porque hay despedidas que no son finales.
Y la de Vega Gimeno y Sandra Ygueravide es la confirmación de que cambiaron su deporte para siempre.
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