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Opinión | Bolos

Director de Levante-EMV

La precampaña valenciana pasa por Andalucía

Juanfran Pérez Llorca y Diana Morant observan las elecciones andaluzas como un ensayo general

La precampaña valenciana pasa por Andalucía.

La precampaña valenciana pasa por Andalucía. / ChatGPT

Hay que prestar atención a la campaña andaluza. Es el anticipo de lo que puede pasar aquí en unos meses. El presidente Juanma Moreno Bonilla, que opta a la reelección, sabe que hay en juego algo más que su mayoría absoluta. Se dirime si el PP es capaz de abortar el ascenso de Vox y, de conseguirlo, si está en condiciones de enmendar la estrategia de Alberto Núñez Feijóo, con lo que eso supone en el cocido madrileño. Juanfran Pérez Llorca está pendiente del sur.

También hay un espejo para comprobar si la operación de Pedro Sánchez de enviar ministros a las autonomías, en este caso a la todopoderosa exvicepresidenta María Jesús Montero, fracasa de nuevo. Aunque parece seguro que Diana Morant será la candidata a la Generalitat, el escrutinio andaluz alimentará el debate sobre si la líder del PSPV debe salir del Gobierno antes de lo previsto o si, como sostienen sus colaboradores, conviene que mantenga el perfil ministerial a la espera de un mayor desgaste de Llorca, con la convocatoria de huelga indefinida en la enseñanza en este final de curso.

Que el president simpatiza con Moreno Bonilla es evidente. Tras la campaña publicitaria para aumentar su grado de conocimiento entre el electorado valenciano, lo próximo será esconder las siglas del PP, como ha hecho el popular andaluz. Ese carácter transversal que exhibe el barón del sur es el que busca Llorca para consolidarse entre los suyos y después intentar igualar los 40 escaños de Carlos Mazón.

Aunque Moreno Bonilla ha tenido una gran polémica como la crisis de los cribados del cáncer de mama, basta recordar cómo abordó la tragedia ferroviaria de Adamuz para dejar a la intemperie a un Consell donde Llorca mantuvo al núcleo duro de Mazón, incapaz de gestionar la emergencia con criterio, sino que defendió sin fisuras la autoficción del expresident.

Esa herencia y su dependencia de Vox impiden a Llorca presentarse como un Bonilla a la valenciana, por muchas encuestas. Además, cuenta con buena parte del PPCV en posición de firmes o marcando en propia, como la vicepresidenta de la Diputación de València, Reme Mazzolari, cuando anunció en el pleno de la corporación que Antifraude ha abierto una investigación por la contratación de la mujer de Llorca para que conste en acta. Solo imaginar la que se habría montado si algún cargo del PSOE hubiera mencionado algo parecido con Begoña Gómez; apunta a que el antisanchismo autóctono se parece al ejército de Pancho Villa.

Tan pendiente como Llorca de Andalucía está Diana Morant, a la que veremos poco al lado de la candidata socialista. Aunque Montero pretende una campaña muy andaluza, para levantar la moral de la militancia resulta más útil Pilar Bernabé, la valenciana con más actos en esa campaña, incluso por delante de Rebeca Torró. La líder del PSPV ya ha anunciado que la gestión de la dana y la reconstrucción serán ejes de su larga campaña, junto con la sanidad, la vivienda y, ahora, la huelga en educación.

Como ni Llorca ni Morant viajan en transporte público todavía no han detectado que el colapso de la movilidad es el gran enfado diario de buena parte de la población metropolitana, que concentra casi la mitad del censo electoral entre las áreas de València y Alicante-Elx.

El límite electoral de Jorge Rodríguez

El mismo día que José Luis Ábalos debía declarar en el Supremo, Jorge Rodríguez se presentaba en las puertas de las Corts con las firmas necesarias para debatir la rebaja de la barrera electoral en la Comunitat Valenciana al 3 %. Los de Ens Uneix todavía piensan que fue el entonces todopoderoso ministro y mano derecha de Sánchez quien provocó la detención del expresidente de la Diputación, pero está demostrado que la agenda judicial no era precisamente la que más frecuentaban Ábalos y su asistente Koldo García.

Pérez Llorca, que pactó con Rodríguez la mayoría de la investidura de Vicent Mompó —también un poco Frankenstein—, salió a saludar a los Municipalistes. Por mucho que se empeñe el PPCV, Feijóo no acepta una reforma técnica que va contra sus intereses. Lo mismo ocurre con el PSOE, por mucho que Ximo Puig lo intentara en el Botànic, aunque nunca fue una urgencia real en ocho años, como sabemos. La incógnita es qué hará Compromís.

Oltra y el lío de Compromís

Era cuestión de tiempo que el complejo equilibrio que sustenta la coalición conocida como Compromís saltara por los aires. La izquierda extramuros nunca defrauda. Del repique de campanas por la vuelta de Mónica Oltra a las rencillas del “qué hay de lo mío” solo han pasado unas semanas. La amalgama de cargos de Compromís que dependen del éxito electoral de Oltra está en alerta desde que conocen las intenciones de la exvicepresidenta. Solo hay que ver qué fotos ha subido a redes desde su regreso: una con Jorge Rodríguez, de Ens Uneix, y Rosa Pérez Garijo, de EU; y otra con el exconcejal de Compromís en València Carlos Galiana, que últimamente se deja ver con Pilar Bernabé.

Carlos Galiana y Mónica Oltra.

Carlos Galiana y Mónica Oltra. / Levante-EMV

A Oltra le han dicho que con ella van al fin del mundo, pero que las listas se harán como siempre: afilando navajas. No sabemos si la lideresa de la izquierda valenciana votaría por Adelante Andalucía o Por Andalucía. Més qüestions de noms?

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