Opinión
Gobernar, ¿para qué?

Imagen del Cecopi durante la madrugada del 30 de octubre con Mazón, Bernabé y Pradas en el centro de la imagen en la sala del 112.. RIADA HISTÓRICA . DANA 2024 . GOTA FRÍA . INUNDACIONES . L'HORTA SUD . LA RIBERA ALTA . LOS SERRANOS . LA HOYA DE BUÑOL . EL CAMP DEL TURIA . REQUENA-UTIEL
La actualidad nos desborda. Pero también nos emplaza a tomar decisiones. Así que, si hay un momento para suscribirse a un medio de comunicación riguroso (elijan ustedes el que más les plazca, pero no olviden el adjetivo: riguroso), ese momento es este. Desde esa posición, permítanme unas pocas apreciaciones sobre sucesos ocurridos sólo en la última semana, que no tienen más propósito que mover a la reflexión. Ahí van.
- Peligro. La instrucción sobre la DANA corre cada vez mayor riesgo de embarrancar. Hasta aquí, ha sido verdaderamente útil. Sin el meritorio trabajo de la juez Nuria Ruiz Tobarra muchas de las graves interrogantes que pesaban sobre aquella trágica jornada seguirían sin respuesta. Gracias a ella la tienen, con independencia de las consecuencias penales que puedan establecerse de ello. Pero llegados a este punto conviene advertir que ninguna macrocausa en España ha llegado jamás a buen fin. Y esta acumula ya 52 tomos, 35.000 folios, 650 interrogatorios y 140 autos, según nos ha contado nuestro compañero Pablo Plaza. Eso empieza a ser inmanejable. La magistrada debería valorar cuándo y cómo parar. Tampoco resulta tranquilizador que, con cada día que pasa, con cada recurso que se responde, se extienda más la impresión de que hemos entrado en un bucle en el que parecen primar los egos de los distintos estamentos de la judicatura por encima del interés público. La perla de la semana está en la última resolución del Tribunal Superior, empeñado en la justificación de la actuación del expresident Mazón durante la fatídica jornada en la que 230 personas murieron ahogadas mientras él permanecía impasible, resolución en la que puede leerse que “la normativa valenciana no impone [al jefe del Consell] un deber jurídico de actuación”. Ardo en deseos de que sus señorías, que redactan con la tranquilidad que da el saber que no pueden recurrirte tus decisiones (ni, por tanto, afeártelas) merced a un cambio legal que ahora está demostrando sus fallas, publiquen un manual colectivo en el que nos aclaren cuál creen que es el trabajo de un presidente de la Generalitat. Porque si la tesis es que lo que conviene a un presidente para librarle de todo mal cuando ocurre un suceso grave en su territorio es no hacer nada, entonces que los dioses nos amparen.
- Burla. Los hispanistas británicos llevan décadas sosteniendo que España es el país desarrollado que más leyes produce y más reglamentos aprueba a continuación para asegurarse de que esas leyes no se cumplen. Viene de lejos la tradición, de aquel “obedezco pero no cumplo” que se convirtió en santo y seña del funcionario español en tiempos de Felipe II y que sigue practicándose hoy en todas las administraciones, con la aquiescencia del poder político, al que le interesa sobremanera. Dos ejemplos: el funcionario que desempeña la responsabilidad de secretario general del Ayuntamiento de Alicante, la décima ciudad de España por población censada, ha boicoteado informe tras informe la comisión de investigación constituida para aclarar el escándalo de las viviendas de promoción pública de Les Naus que se repartieron entre unos cuantos privilegiados. El cargo viene siendo desempeñado de forma interina desde hace 20 años, pese a que la ley dice que en el plazo de tres meses desde que el titular anterior deja el puesto debe cubrirse la plaza. Tres meses dice la ley. Veinte años lleva sin aplicarse. Dos décadas en las que los alcaldes de Alicante no han tenido un secretario, sino un rehén, puesto que su cargo y sus emolumentos dependen exclusivamente de la voluntad de cumplir la ley del político que ocupa el puesto. Otro caso: el imputado Carlos Baño, con la fervorosa aquiescencia de todo el pleno de la Cámara de Comercio de Alicante, se autoaplica una cláusula que sólo existe en Andalucía para mantenerse en la presidencia de la entidad, en la que llevaba la mayor parte de su mandato incumpliendo la ley valenciana, que es la única que puede regir. Pero la Generalitat calla y otorga. Con tal de mantener a Baño (caso de su amiga Marián Cano, consellera de Industria) o de no enfrentarse a él y lo que le rodea (si hablamos de Juan Francisco Pérez Llorca, president de la Generalitat), se pasa por una humillación que ningún gobierno digno de ese nombre habría aceptado. Si quienes tienen la obligación de cumplir y hacer cumplir la ley no lo hacen, ¿cómo van a pretender que los ciudadanos la respeten? No es la ultraderecha ni la ultraizquierda: los verdaderos antisistema son aquellos que manipulan el sistema a su conveniencia.
- Sondeos. Circulan nuevas encuestas. Que garantizan holgadamente al bloque de la derecha el gobierno de la Generalitat. El PP empieza a recuperarse tras el hundimiento de la DANA. Quedaría más lejos aún de la mayoría absoluta que ahora y, por tanto, más en manos de Vox. Pero mantendría la presidencia, con alrededor de 37 escaños a los que se sumarían no menos de una veintena de la ultraderecha. Y eso, la posibilidad real de conservar el poder, es el salvoconducto que Llorca tiene para que Feijóo se decida de una vez a convocar el congreso del PPCV y confirmar como candidato al actual jefe del Consell. Pero también para que cualquier intento de rebelión interna quede sofocado antes incluso de nacer: nada une tanto como la expectativa de poder, de la misma manera que nada agita tanto el patio de los partidos como el que no haya una jerarquía clara en el momento en que se están pergeñando las listas. Por su parte, el PSPV se encuentra, según esos mismos sondeos, en una situación compleja: crece tímidamente, pero no en la medida que debía suponérsele después de la desastrosa gestión desarrollada por los populares bajo el mandato de Mazón. Al contrario: los socialistas están aquí por debajo de la media que el PSOE se anota en el conjunto de España, cuando en las autonómicas de 2023 estuvieron por encima. ¿Por qué? Porque en otros territorios Sánchez aglutina voto a su izquierda, pero aquí la fortaleza de la marca Compromís, a pesar de lo mucho que sus propios dirigentes la maltratan, hace que ese trasvase no se produzca en la misma medida que en otros sitios. Y porque tampoco el PSPV ha sido capaz hasta ahora de presentar ni una alternativa ni un liderazgo que espolee cualquier pulsión de cambio. Entre lo que está circulando, hay también por primera vez datos fiables sobre la situación de Alicante, la segunda ciudad de la Comunitat y donde saltó el escándalo de las viviendas protegidas. El PP perdería dos concejales, que los ganaría Vox. Es decir, suma cero. El bloque de la derecha conserva el gobierno. Pero si con 14 ediles, a sólo uno de la mayoría absoluta, Barcala ha transitado un mandato intrascendente, ¿qué será lo que ocurra cuando la dependencia de la ultraderecha sea de verdad insuperable? No quiero imaginarlo.
- Elegir. Es fundamental saber quién va a gobernar a partir de 2027 esta comunidad, por supuesto. Pero más importante es qué propone hacer con ella. El PSPV ha convocado una conferencia política para definir su proyecto. Más vale tarde que nunca. Llorca seguirá haciendo la estatua hasta que esté ratificado, no le queda otra. Los expertos aseguran que, víctimas de Trump y sus locuras, viene una crisis tan dura como la del petróleo a mitad de los años 70 o la más reciente Gran Recesión. Es un tema que supera, no ya a la Comunitat Valenciana, sino a España, la UE y el mundo global en que vivimos. Pero nuestro gobierno autonómico podrá aportar medidas que alivien. O contribuir con una mala gestión a dificultar la salida. La clave de las próximas elecciones va a estar ahí: en la respuesta que los electores den a la pregunta de quién cree usted que le puede auxiliar mejor ante el terremoto que se avecina. De momento, la consellera de Industria en lo que está es en ayudar a Baño a ver si ahora puede asaltar Hosbec, la gran patronal turística de la Comunitat, a cuyo presidente, Fede Fuster, le quieren mover la silla utilizando de ariete al exdueño de Centauro, Eric Devesa. Se trata de ir pasito a pasito a por la CEV, aunque Vicente Lafuente no sea aún consciente de ello. Y, por el otro lado, el diputado de Compromís Alberto Ibáñez, en su reiterado intento de hacerse perdonar por Mónica Oltra yendo en todo más lejos que ella, lo que propone es expropiar viviendas a quienes tengan más de una. Como verán, todo muy edificante. Para salir corriendo.
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