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Opinión

València

Piñera o la desvergüenza

El 'milagro' económico chileno se puede describir con dos palabras: sobreexplotación despiadada. No se puede especular con la vivienda, así que se tiene que explotar a la gente con el salario y la lucha de precios

Peter Thiel y José Piñera en Chile.

Peter Thiel y José Piñera en Chile. / Redes sociales - X

Peter Thiel ha llegado a Chile y se ha dejado ver con José Piñera. La foto no es muy íntima. Un centro comercial. No hay glamour, porque este país, aunque tiene ricos, no es un país de niños pijos, como Madrid. Aquí la gente va al grano. Al tiro, que dicen. Eso es lo que hace Peter Thiel y Piñera, ir al grano. La elección del interlocutor no es menor. José Piñera es el artífice del neoliberalismo de Chile, el cordón umbilical más importante con la Escuela de Chicago, el responsable bajo la dictadura de Pinochet de importantes iniciativas legales: la transformación de la Seguridad Social, del sistema de pensiones, del seguro de paro y del seguro de enfermedad, por un lado; y del sistema de minería chileno, por otro.

Cuando encarriló estas tareas no menores bajo el gobierno Pinochet, Piñera se entregó a preparar una transición hacia la democracia, plenamente consciente de haber ultimado la constitución económica. Ella produciría al nuevo chileno, individualista, agobiado, endeudado, sometido a los bancos que gestionan sus fondos de pensiones y el sistema de pagos universal. Este Piñera es hermano del fallecido Sebastián Piñera, presidente del Estallido Social de octubre de 2019, quien introdujo el sistema VISA en Chile. Como se ve, Peter Thiel elige bien con quién se encuentra. Al hacerlo, confiesa la continuidad de su proyecto con los hombres de la dictadura de Pinochet.

Muchos se preguntan cómo es que estos hombres exponen sus escandalosos planes -como el manifiesto Palantir- en público. No hay aquí conspiración secreta. Sin embargo, las relaciones sobre las que fundan su poder son tan exclusivas y cerradas como la de una conspiración, por pública que sea. La respuesta a la pregunta podría ser esta: es una táctica que intenta mostrar que son ya ganadores, que no tienen que ocultar su poder ni sus metas porque hay muchos candidatos dispuestos a enrolarse en sus filas triunfales. Piñera garantiza esas legiones de clientelas. Ha lanzado su mensaje en inglés porque la gente a la que se dirige no es el pueblo chileno. Él asegura a los amos las cohortes de seguidores. Los amos hablan inglés.

Lo que ha dicho Piñera es pura desvergüenza. Ha hablado con Thiel del milagro económico chileno. Basta darse una vuelta por aquí para entender ese milagro. Tenemos el sistema más desprotegido de mercado laboral de toda América Latina, el que produce más inseguridad y miedo en los operarios, el que ha desmantelado con más rigor desde la dictadura de Pinochet todo el sistema sindical. Esta desprotección general ha tirado de los salarios hacia abajo, mientras el sistema de precios se ha mantenido constantemente en alza. Así que los salarios medios son en Chile de aproximadamente 600 euros al mes, mientras que los supermercados muestran precios por encima de los europeos.

Este milagro económico chileno se puede describir con dos palabras: sobreexplotación despiadada. Aquí no se puede especular con la vivienda, como en España, porque hay suelo de sobra y la gente pobre se busca la vida donde puede. Así que se tiene que explotar a la gente con el salario y la lucha de precios. Pero la desvergüenza es mayor todavía cuando Piñera afirma que han hablado del curso del mundo. Lo que realmente han hecho es inscribir en Chile la empresa de Thiel. Se supone que es el primer paso para que Kast compre Gotham, el sistema secundario de vigilancia de datos que nutre de información al ICE para sus deportaciones masivas de hispanos. Si se logra la compra, justificada para deportar venezolanos, Piñera se llevará su parte. Esto no ha sido revelado por el comunicado de Piñera.

Esta gente no hace nada sin aliados internos, y Abascal puede que ya tenga una lista de Piñeras amigos para cuando llegue el momento. Y sin embargo, la desvergüenza a la que nos tienen acostumbrados esta gente llega a su cima con un tercer momento de su comunicado público. De una forma tan condescendiente como humillante -que sólo tiene un comparativo en aquella foto de su hermano en la que simulaba que la estrella de la bandera de Chile era algo así como una más de la bandera de USA-, este Piñera le hace entrega a Thiel de un sello de correos de “nuestro héroe Thomas Jefferson”. Ese “nuestro” suena como una desesperada expresión de deseo de pertenencia. Ignoramos cómo debió sonar en los oídos de Thiel. Lo más probable es que si un Piñera en 1780 se hubiera acercado a la plantación Monticello de “nuestro Thomas Jefferson”, se habría convertido en uno más de los seiscientos esclavos que la cultivaban.

Pero como la desvergüenza no tiene límites, Piñera nos confiesa que lo que admira de Jefferson es su divisa. “He jurado eterna hostilidad contra cualquier forma de tiranía sobre la mente del ser humano”. Ese es el lema. Al parecer, Palantir, y toda la IA que tiene en su base, necesaria para su programa de información, no ejerce la tiranía sobre la mente del ser humano. Solo ejerce violencia sobre los cuerpos a los que golpea, encierra, deporta, encarcela. Es como Jefferson. Prohibía la esclavitud, pero la usaba de forma masiva. Lo mismo Piñera. Rechaza la tiranía sobre la mente, pero registra la empresa que representa la tiranía del poder de nuestra época. Esta es la desvergüenza de quien ya se presenta como vencedor. Cuando gente como Thiel gobierna, supone que se pondrá a su servicio la escoria del mundo. Ahora dicen que se instala en la Argentina de Milei, para lo mismo. Tiene que impedir que les pase lo que a Orbán. Pero les pasará.

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