Opinión | La bolsa y la vida
'Bailar el agua', petróleo y ferias tecnológicas

El presidente de EEUU, Donald Trump, saluda al secretario general de la OTAN, Mark Rutte, en el Despacho Oval de la Casa Blanca. / Samuel Corum / POOL / EFE
El pulso económico mundial se escucha en el estrecho de Ormuz. Son los más de 800 buques con sus motores al ralentí, a la espera de poder pasar y llevar su carga por todo el mundo. Si los petroleros empiezan a moverse quizá mejore la situación económica aunque siga la guerra. Las bolsas siguen anotando alzas, pero la incertidumbre tiene visos de mantenerse al menos unas cuantas semanas, a juzgar por las palabras del presidente de EEUU, Donald Trump. La amenaza de carestías energéticas y el alza de los combustibles se mantiene. También se nota la falta de otras materias primas vitales para sectores económicos fundamentales (agrícola, por ejemplo). Y todo depende de que países y dignatarios sean capaces de tragarse sus principios y 'bailen el agua' al presidente de EEUU. Un experto en eso de 'bailar el agua' parece el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, cuando está con Trump.
Posiciones distantes de Irán y EEUU
Las posiciones de Irán y EEUU parecen demasiado distantes como para abonar optimismos. Sergio Cisternas, analista de mercados EBC Financial Group, opina que "una prolongación del bloqueo o una escalada adicional en el conflicto podría impulsar al petróleo brent nuevamente hacia la zona de los 120 dólares por barril e incluso abrir espacio para extensiones mayores. En contraste, avances concretos que permitan normalizar el tránsito en Ormuz podrían detonar una corrección más profunda, llevando los precios hacia niveles cercanos a los 100 dólares". En este entorno, el mercado sigue operando bajo una lógica clara, cualquier alteración en el suministro energético tiene un impacto inmediato en precios, inflación y expectativas económicas, consolidando al petróleo como el principal catalizador global de las decisiones de compra o venta en las bolsas.
El petróleo bajará, pero aún no se sabe cuando
El consenso sobre la futura caída de los precios del petróleo es completo ante la crisis interna de la OPEP. El problema es determinar en qué momento se producirá el final de la guerra, ya que eso depende de un acuerdo entre actores poco dispuestos a ceder prendas desde sus posiciones maximalistas. Pedir al líder de Irán, Mojtaba Jameneí, que muestre confianzas con EEUU y 'baile el agua' a Trump tras la muerte de su familia en un ataque estadounidense hace pocas semanas no es realista. Tampoco lo es que Trump haga algo muy distinto de lo prometido hasta ahora y ceda a peticiones persas. En este punto, lo más previsible es que se mantenga la guerra un tiempo o que EEUU eleve un grado el nivel del conflicto hasta lograr que Irán o nuevos líderes en Teherán reconozcan la incapacidad de mantener la situación.
Advanced Factories y Eurecat
En este contexto no todo está perdido. La actividad económica sigue su curso con creciente peso de la inteligencia artificial y la robotización. Advanced Factories, la feria tecnológica e industrial que se celebra estos días en Barcelona, es un buen escenario para comprobar ese pulso que conviene, el de los contactos de valor entre empresas y clientes, con avances y mejoras tecnológicas. Bien lo saben protagonistas destacados como Eurecat, fundación de investigación y tecnología que emplea a unas 800 personas y que como cada año colabora en el éxito de la feria.

Robot cuadrúpedo de Eurecat. / Jordi Bataller / ACN
Eurecat presenta aplicaciones robóticas que ha desarrollado con 'software' propio, soluciones para la inspección y el mantenimiento de instalaciones industriales e infraestructuras, utilizando robots cuadrúpedos equipados con sensores que pueden moverse de manera totalmente autónoma en entornos complejos. Estos robots, que cuentan con sensores multimodales, como cámaras ópticas y térmicas y sensores LiDAR (Light Detection and Ranging, por sus siglas en inglés), son un ejemplo de lo que se mueve en la industria, lejos de lisonjas y guerras. La IA y la sensorización son claves para la nueva economía en entorno de incertidumbres.
'Bailar el agua'
Lo de 'bailar el agua' parece ser que es herencia lingüística de hace siglos, aunque está plenamente vigente desde un punto de vista conceptual en la actualidad. Se entiende como dar gusto a alguien, asistirle o servirle con puntualidad y diligencia. Allá por el siglo XVI ya se registraba en algún texto la expresión, en referencia a la relación adecuada entre criados y señores. Servilismo y adulación parecen necesarios en la actualidad para que Trump no desvaríe en exceso. Lo de 'bailar el agua' alude a la acción del sirviente que antes de limpiar los pies a sus señores mueve el agua para que esté a buena temperatura. Hay quien asegura que lo de 'bailar el agua' también responde a tiempos medievales cuando el patio del castillo ardía bajo el sol y se mojaba antes de la llegada de los señores. Con el calor sofocante las gotas 'bailaban' sobre el pavimento. 'Bailar el agua' o 'dar jabón' no es antídoto para humillaciones mayores así que no es buena estrategia casi nunca, y menos ante un electorado que reclama éticas y actitudes más allá de vejaciones y poses públicas vergonzosas, que cimentan desprestigios y erosionan dignidades.
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