Opinión
Mujeres que miran al mar

Las mujeres de Níger en la Patacona, en Alboraia / Levante-EMV
Nunca habían visto el mar. Hasta que, hace unos días, se abrió ante sus ojos en una zona apartada de la Patacona, en Alboraia. El momento pedía intimidad, aunque no era fácil: sus trajes coloridos las hacían visibles incluso en la distancia. Eran ocho mujeres de Níger que ya han regresado a su país después de una semana en València en la que han escuchado cómo se vive aquí la democracia y cómo se defienden los derechos de las mujeres, qué discriminaciones y obstáculos las acechan. Venían a observar, a preguntar y también a enseñar cómo ellas construyen redes en su país.
Durante su estancia, acompañadas por la Asamblea de Cooperación por la Paz y en colaboración con la Federació de Dones Progressistes, participaron en encuentros de ámbito institucional, sindical, universitario y asociativo. Espacios de intercambio donde explicaron qué significa vivir en un país donde a la precariedad más básica se suma un golpe militar que truncó la democracia y golpeó, con especial dureza, los derechos de las mujeres.
Entre ellas había estudiantes, activistas, profesoras y políticas. Safiatou Abdou, por ejemplo, antigua alcaldesa de Say y presidenta de la red de mujeres electas de Níger, fue apartada de su cargo de la noche a la mañana y el sistema le ha impedido siquiera volver a presentarse. Todas comparten una misma lucha: recuperar derechos y avanzar en ellos, en medio de unas tradiciones, interpretaciones religiosas y estructuras culturales y políticas que actúan de proa para frenar cualquier avance.
Coincidí con ellas en una mesa redonda y me impresionaron su resiliencia, su compromiso y una energía difícil de describir sin caer en tópicos. Era el penúltimo día de su estancia y les pregunté qué querían hacer antes de marcharse. Lo tenían claro: ver el mar.
Ese mar que tantas veces se presenta como frontera, pero que también es vínculo: conecta historias, luchas y futuros posibles. En esta orilla, al principio con cautela y luego con determinación, se metieron en el agua. Algunas dibujaron en la arena; otras llenaron botellas, recogieron pechinas, como si quisieran llevarse un pedacito de este mar a Níger. Un mar que a algunos solo les sirve para levantar muros de “prioridad nacional”, pero que, visto desde el feminismo y la cooperación, nos recuerda algo mucho más sencillo y a la vez revolucionario: que ningún derecho dependa de la orilla en la que una nace.
- El nuevo Manises: una terminal dos veces más grande, nueva sala VIP y mayor área comercial
- Fuertes lluvias en València: en qué pueblos ha llovido más
- Cultura exige indagar si hay restos prehistóricos en la zona donde se proyecta un camping ecológico en Quesa
- Aemet activa el aviso amarillo por lluvias en Valencia: cuánto va a llover y las horas más fuertes
- Mark Fenwick sobre el viejo Mestalla: 'Es obsoleto, inseguro y demasiado vertical
- Las otras víctimas del verdugo de Peset Aleixandre: 'els 13 de la corda' de Ontinyent
- La corte mayor estrena en la dansà un traje 'homenaje a nuestras raíces
- Marta Mercader conecta cuatro generaciones en su traje de la dansà infantil
