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Opinión | El falso nueve

Alberto Gil

Alberto Gil

Periodista

Palos

Kylian Mbappé

Kylian Mbappé

Aterrizar diez minutos antes de que el árbitro vaya a pitar el inicio de un partido oficial de tu equipo quizá no sea lo más estético. Sobre todo, porque facilitas el camino hacia una lluvia de palos por tu falta de compromiso, liderazgo, respeto a compañeros de vestuario, staff técnico, trabajadores, directivos, club y, ante todo, tu afición.

El discurso usado como regate de que “los tiempos libres de un jugador lesionado se gestionan entre él y cuerpo médico” se quedan en un simple amago frustrado de sortear al rival. La cazada en el aeropuerto de Barajas de Kylian Mbappé, icono de un Madrid en blanco esta temporada, a breves minutos de que sus compañeros jugaran ante el Espanyol, en una final de temporada comprometido para los merengues, es una exposición nada recomendable. Sobre todo, por el matiz, no decisivo, pero sí comprometedor, del acompañamiento de Expósito (no el centrocampista del RCD Espanyol), la actriz Ester.

El finde en Cagliari con Ester Expósito del delantero francés no fue clandestino, pero tampoco lo “instagramearon” los protas. Lo que es obvio es que no ha sido en el mejor momento, dejando a un lado la libertad de cada uno de hacer lo que considere y su sano disfrute como pareja. Complicarse la vida absurdamente sería el titular de la noticia. Tampoco debe tener una trascendencia mayor porque los goles, si vuelve a jugar pronto y los marcara, lo curan todo y, sin embargo, en estos momentos le toca esquivar, si puede, palos de todo tipo. Consecuencia de haber hecho “un Romario” a lo 2026.

Y ese regreso al Valencia, a Romario y a “si no salgo no marco” nos retrotrae a los años noventa, igual que dos imágenes de la pasada jornada de Liga. Por un lado, los rollos de papel higiénico que hacían de tifo en la década de los años 80 y 90 y que llenaron de nostalgia los estadios de Atlético de Madrid y Sevilla. Nos ubica en lo que fuimos y dónde estamos ahora. Muy chulo. Fue una vuelta al pasado del mismo modo que el disparo de Nahuel Molina en Mestalla. El atlético probó fortuna “desde su casa” en un arte ya casi desaparecido, el tiro a puerta desde la larga distancia, de aquellos genuinos bombarderos ilustres. Goles de trallazo ya no se dan. Este dio al poste, con sonido en el golpeo, y merecimiento de gol ante los boquiabiertos aficionados valencianistas. Una delicia para el espectador y muy apreciada por el futbolero.

Por cierto, retomo el titular: Palos. Esta pasada jornada exhibición de “interruptus”, de esos que cambian partidos y resultados. Ramazzani a la cepa del poste a la mediavuelta; Brugué espectacular larguero en el Villarreal-Levante, Budimir ante el Barça en jugada personal vertical hasta el área y meter la puntera izquierda ya muy cerca del poste; y Vinicius voleando con la zurda en el 7 ante el Espanyol. Jugadas todas al palo más trascendentes en un partido que la escapada de Mbappé a Cerdeña.

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