Opinión | Viento albornés
Don Vito, el chuloputas y moruno

Jóvenes utilizan su móvil para navegar en redes sociales. / Europa Press
Trazamos un titular para este texto que no escandalizará a nadie, actualmente, pues lleva a términos que están literalmente en las portadas de la prensa o en las cabeceras de otros medios de comunicación, por no mencionar la cloaca máxima romana de las denominadas redes sociales: un sumidero de basuras falaces que apenas frecuento, pero cada día más vital para la guerra política sin cuartel, que no es batalla cultural, generacional o ideológica, sino asalto al poder cueste lo que cueste que ya nos lo cobraremos luego.
Bajar el rebuzno hasta convertirlo en análisis sociopolítico de la realidad se convierte en un descenso tan vertiginoso que pone en riesgo al más avezado ciclista, pero restringirte a cuanto alcanza tu vista tampoco rebaja los peligros; servidor, por ejemplo, observa la plaza de san Agustín, escucha la iglesia de san Agustín y santa Catalina y asiste a la agonía del edificio que albergara la sede de la Hacienda pública en València. Primero fue la iglesia, quien instaló “campanas mecánicas” sin campana, de horrible son e inicialmente sin freno y hoy con obligada disminución.
Luego te levantas una mañana con la noticia, tras décadas de abandono según la alcaldía (sic), que van a comenzar obras en la plaza agustiniana, como fase inicial del proyecto que llevará por san Vicente a plaza España y por avenida del Oeste al Mercat, en otras dos fases, para 2029 y sin presupuesto hasta el próximo año -electoral-, ergo a pagar y hacer por la futura corporación en su mayor parte. Los que hemos sufrido las obras para convertir la plaza desde estación de autobuses cutre a plaza stricto sensu y el carril bici y ampliación de acera en San Vicente a España y hasta María Cristina, sabemos que ese abandono del plan empezó en 2023, con Catalá.
Finalmente, en tercer lugar, tras pasar un dejado jardín junto a la iglesia, aparece el monumental edificio de Hacienda, cerrado años ha, y por ambos lugares pasan a diario los servicios municipales retirando los enseres de quienes pernoctan alrededor. No olvidemos que en la plaza hubo dos muertes recientes por atropello e incluso una muerte violenta entre indigentes en ese parque. Ya tienen las llaves de la casa el Ayuntamiento y la Diputación y este espacio sí es idóneo para musealizar o usos educativos, algo que no ocurre con el palacio de Correos-Telégrafos.
En ese sentido, no cabe duda cómo el edificio de Correos tiene una belleza exterior e interior que merecen ser admiradas por sí mismas y una difícil conversión en museo al parecer, según hemos leído a expertos; lo cual no impediría en cambio convertirlo en museo de museos, es decir, lo que ahora llaman un centro de interpretación de los museos de la ciudad, cuyo potencial y valor es tan enorme como su dispersión y desconocimiento entre habitantes e visitantes; nada mejor que unas instalaciones informativas, incluidas muestras, sobre los tesoros museísticos valencianos, con documentación sobre ellos o facilidades para visitarlos.
Perdonarán los amables lectores de Levante-EMV estas reflexiones en voz alta, pero al menos nos hemos librado todos de comentar ese “fascismo” PP-Vox insoportable que anunciaba el titular, pues solamente buscan llenar el espacio público y el publicado, visto u oído, de odios, a rentabilizar, y jamás de arte.
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