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Opinión | Bolos

Director de Levante-EMV

El Magnànim, el MuVIM y los viejos fantasmas

La Diputación renueva su escaparate con la resistencia del frente cultureta

Miquel Nadal y Rafael Gil.

Miquel Nadal y Rafael Gil. / ChatGPT

La renovación en el área cultural de la Diputación es inminente. Salvo sorpresas, el catedrático de Historia del Arte Rafael Gil será el nuevo director del MuVIM, mientras que el exdirector general de Cultura de la Generalitat, Miquel Nadal, asumirá la dirección de la Institució Alfons el Magnànim. Es lo más trascendente de la renovación del escaparate cultural de la corporación que preside Vicent Mompó. No llegó antes porque el diputado Francisco Teruel padeció un transitorio síndrome de Estocolmo al toparse con el frente cultureta; ese que, como un ordenanza de gobernación isabelina, ve pasar ministros mientras lee el periódico hasta la jubilación.

Entre las asignaturas pendientes figura un cuerpo de gestores culturales capaz de sobrevivir a los ciclos electorales. Porque, si la situación ya resulta escandalosa en ayuntamientos, comunidades autónomas y Administración del Estado, en una institución de elección indirecta como la Diputación —y, para más inri, de las que mejor paga— ni le cuento. Así que no extraña que hubiera jefaturas de sección sin nadie a quien mandar, o estructuras duplicadas e incluso triplicadas. Así llevamos unos cuantos trienios de enchufados, recomendados y profesionales del catálogo.

El MuVIM nació del sueño de una noche de verano, cuando el reinado popular vislumbraba lustros de paseo electoral y las instituciones cayeron en una suerte de régimen feudal. El esperado tránsito a la modernidad que se suponía asociado a los botánicos fue, en realidad, más de lo mismo, aunque con el cobro de los atrasos. Tanto es así que quien ahora pretende victimizar su mala conciencia fue elegido entre los peores currículums posibles y presentado con rancio juego floral. Y vimos cosas que creíamos inverosímiles, como recoger un premio literario tras la firma de un suculento contrato público con la editora del galardón. Por no hablar de exposiciones de emergentes artistas iberoamericanos desconocidos más allá de las playas de Copacabana.

Aunque el precedente no invita precisamente al optimismo, a los preferidos se les reconoce oficio más que peloteo. Alfons V de Aragón, el Magnànim, fue un importante mecenas del Renacimiento. Sin embargo, su vocación napolitana lo llevó a pasar mucho tiempo fuera de la Corona, dejando el gobierno de sus territorios en manos de lugartenientes. Y así, desde entonces.

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