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Opinión | Reflexiones

València

Alegato de un Consell fallido

Da vértigo mirar atrás y observar todo lo que ha acontecido en la Comunitat en tan solo tres años

El president de la generalitat Valenciana, Juanfran Pérez Llorca, durante una sesión de control.

El president de la generalitat Valenciana, Juanfran Pérez Llorca, durante una sesión de control. / Rober Solsona / Europa Press

Sorprende la rapidez con la que ha conseguido envilecerse el ejecutivo valenciano. La erosión de un gobierno en democracia suele responder a un proceso gradual y sostenido durante algún tiempo. Pero aquí, en la Comunitat, el Consell ha cumplido fielmente con muchos de los elementos que caracterizan las peores prácticas y formas de entender la política, acelerando su propia degradación y con ella la de las instituciones. Poco queda de aquel impetuoso arranque de “los mejores” que iban a poner orden en la Generalitat, decían ellos. Poco queda de las razones que, seguramente, llevaron a muchas personas a confiarles su voto en las urnas. Poco queda de todo lo construido y que a lo largo de mucho tiempo nos hizo sentir orgullo como pueblo.

A punto de cumplirse tres años de legislatura el balance es descorazonador. Hemos podido comprobar la irresponsabilidad política a un nivel sobresaliente. La negligencia en la gestión con trágicas consecuencias. Tanta ausencia de empatía como de verdad hacia quienes merecían explicaciones y respuestas ante la peor catástrofe de las últimas décadas. La dimisión de un president que llegó tarde pero que, si se mira desde una perspectiva más amplia, fracasó muy pronto. A mitad de legislatura ya se habían producido cuatro remodelaciones del Consell. Un acuerdo de gobierno primigenio con la extrema derecha que no ha hecho más que avanzar, sin que sepamos dónde tiene el Partido Popular el límite. Si es que lo tiene, claro. En definitiva, da vértigo mirar atrás y observar todo lo que ha acontecido en la Comunitat en tan solo tres años.

El último acto de soberbia lo hemos visto esta misma semana con la negativa del PP y Vox a prorrogar la comisión de investigación de la Dana en las Corts. Lo que no deja de ser un desprecio al sentido democrático del ejercicio de control sobre un gobierno. Y en la actual legislatura, si hay una cuestión que merece ser examinada y esclarecida es precisamente esa. Pero esto es una democracia. Es decir, un sistema que aun no siendo perfecto tiene muchas virtudes; entre ellas, la de posibilitar la alternancia en los gobiernos. Y hoy, un sábado cualquiera, es en esa capacidad de cambio donde reside la esperanza que aguarda paciente para devolverle al pueblo valenciano la ética en el ejercicio de la política y la dignidad de sus instituciones.

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