Opinión | El falso nueve

Periodista
Sospechosos habituales

Un lance del Levante-Osasuna / AFP7
Cuando se va enfocando el contenido de la bola de cristal del término de temporada en Primera y Segunda División el marcaje al hombre sobre los protagonistas del césped se intensifica. Y, además de acciones más o menos afortunadas de los delanteros en las denominadas "ocasión manifiesta de gol", las miradas, de todo tipo, se fijan en los porteros, una profesión de riesgo.
El pasado fin de semana se dieron dos lances de esos que siempre levantan dudas razonables, acentuadas en el tramo final. La curiosa mano de Sergio Herrera ante el Levante a una distancia sideral de su portería, en un hábitat del terreno de juego extraño para él y con una decisión igual de contundente que imposible de asimilar. Roja en el minuto 44. Luego el portero/capitán salió en el postpartido, con dudas sobre si lo de dar la cara partió de él o del club, a reconocer su error. Después su entrenador, Alessio Lisci, tampoco explicó, probablemente lo inexplicable, en la rueda de prensa, denominando como "cosas raras" algunas de las que sucedieron en el Levante-Osasuna.
Poco después el guardameta Arnau, con el Villarreal, salió a por uvas. Una cantada clásica compensada luego por una gran actuación bajo palos, pero en ese momento encajar ese gol hizo que las miradas se convirtieran en sospechas. Salida arriba limpia a dos manos, sin oposición, y no la agarró, lo que aprovechó Muriqui para empatar para el Mallorca.
Ya en esta jornada de Liga, el martes en Vigo, Radu no despejó un tiro fuerte, pero muy centrado, que acabó en gol de Arriaga en el Celta-Levante. Esa mano blanda acaparó todos los recelos.
Sadiq-Stole
Seguro que habrán más cerca de los palos; de esas que comprometen de por vida y se rememoran con desgarro, igual que los aficionados valencianistas recordarán que un día Sadiq marcó un gol de cabeza decisivo cumpliendo todos los tiempos ortodoxos de un delantero top, pero, ante todo, una nueva actuación ejemplar de Stole DImittrievski. El portero, denostado en su día por su entrenador, ha sido el mejor de la temporada. Paró en San Mamés para no bajar el nivel de su espléndida temporada. Es una realidad significativa, que airea muchas vergüenzas y al mismo tiempo ensalza al guardameta. Paradas como por ejemplo la que le hizo a Stuani en el 91 del Valencia-Girona (2-1) promulgaban su interés de acabar bien esta campaña.
Parecido nivel de Ryan en el Levante. Aquella doble parada ante el cabezazo de Raphinha y rechace enganchado de volea por Fermín le subió de nivel. Dos manos salvadoras, derecha e izquierda, para esquivar un peligro aterrador. El martes ratificó su estatus ante el Celta al hacerle un paradón a Fer López en el 2 y una doble intervención gloriosa a Hugo Álvarez en el 45. Temporadón para mantener de pie a su equipo y reafirmar su rango y sumar así puntos decisivos, puntazos como los de Balaídos, para acercarse a lograr el objetivo de la temporada. Siempre que no se cruce en su portería, o en la de los otros que juegan con guantes, una de esas cantadas que suponen que los tuyos te asesinen con la mirada. Por cierto, sospechoso no significa ser culpable.
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