Opinión | Las científicas cuentan

Universidad Complutense de Madrid y AMIT
La Geología invisible que nos sostiene
Bajo nuestros pies tenemos un planeta dinámico y cuyos recursos soportan nuestra vida. Y tenemos una ciencia casi invisible: la Geología que conoce el terreno donde edificamos, dónde está el agua que necesitamos

La Geología invisible que nos sostiene / Ilustración de Andrea Corrales
Nuestro planeta está atravesando cambios rápidos y profundos debido a la demanda creciente de recursos y al aumento de la población cuyo resultado está siendo el aumento de gases de efecto invernadero y la aceleración climática, lo que está llevando a nuestra especie hacia límites planetarios, que están poniendo en juego nuestra habitabilidad en el planeta. No está en juego nuestro planeta, sino nuestro sistema de vida en él. Hay ya numerosas publicaciones que hablan de la sexta extinción en la que podríamos estar incluidos y también de la posibilidad (no aceptada aun formalmente) de que estemos en un nuevo tiempo geológico, el Antropoceno. Por todo ello, la Asamblea General de Naciones Unidas aprobó, por unanimidad, la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. Esa agenda no se puede llevar a cabo sin contar con el conocimiento geológico. Bajo nuestros pies tenemos un planeta dinámico y cuyos recursos soportan nuestra vida. Y tenemos una ciencia casi invisible: la Geología que conoce el terreno donde edificamos, dónde está el agua que necesitamos, los materiales necesitan nuestras industrias, dispositivos, coches o casas y los peligros naturales que debemos mitigar.
El agua es el ejemplo más claro: ríos y embalses son visibles, pero son los acuíferos los que sostienen la agricultura, la industrias, las ciudades o los ecosistemas. Saber dónde están, cómo se recargan, si están contaminados o no y qué volúmenes son sostenibles es una cuestión fundamental para nuestra vida y nuestra salud. La transición hacia energías más limpias y/o renovables también descansa sobre el conocimiento geológico. Los aerogeneradores, las baterías o las redes eléctricas requieren materias primas cuya extracción y gestión deben ser responsables. Aquí surge una paradoja social: se exige energía limpia, pero se rechaza la minería necesaria para obtener los materiales. Y además: ¿estaríamos dispuestos a prescindir de nuestro modo de vida actual? La salida no es negar la minería, sino exigir que sea sostenible, transparente y con reparto justo de beneficios. Además, la geología aporta muchas más soluciones como la geotermia, que aprovecha el calor de la Tierra para climatizar y generar electricidad; o el almacenamiento subterráneo de hidrógeno o CO₂, incluido el secuestro geológico de CO₂.
La Agenda 2030 también pretende conseguir sociedades más seguras y resilientes, y aquí tiene un papel fundamental la mitigación de los riesgos naturales (terremotos, erupciones, inundaciones, deslizamientos, etc…). La Geología ofrece la base para anticipar impactos y diseñar medidas de prevención, como se hizo durante la erupción del volcán de La Palma.
La biodiversidad está necesariamente soportada por la geodiversidad (rocas, minerales, fósiles, suelos y formas del relieve), que es más que el paisaje. Es el archivo de la historia de nuestro planeta que explica por qué un territorio es como es. Cada afloramiento, cada yacimiento fósil o estrato son como páginas de un libro, aun sin terminar, que nos habla sobre climas pasados, extinciones, orogenias o nos explica dónde está el agua o los minerales que usamos a diario.
Proteger la geodiversidad y el patrimonio geológico es, por tanto, proteger la memoria de la Tierra y la capacidad de las comunidades para leerla, cuidarla y aprovecharla con sentido. En lugares despoblados, esa riqueza geológica puede convertirse en motor de resiliencia. Los Geoparques UNESCO, o actividades como Geolodía, muestran que el patrimonio geológico puede transformarse en aulas abiertas, rutas interpretativas y experiencias turísticas que conectan identidad, educación y economía, y son fundamentales para proteger y dar a conocer nuestra rica geodiversidad.
Por último, cuando la planificación del territorio incorpora la información geológica, se gana en seguridad, se reducen retrasos en obras y se optimiza el uso del espacio, cuando la ignora, se construye sobre terreno frágil y se multiplican los costes sociales y económicos.
En definitiva, solo conociendo nuestro planeta, sus procesos y recursos, podremos minimizar los costes de nuestro sistema de vida y garantizar que la Tierra siga siendo habitable. La célebre pregunta irónica de La vida de Brian: «¿Qué han hecho los romanos por nosotros?», se puede trasladar fácilmente a la Geología. ¿Qué ha hecho y que puede hacer la Geología por nosotros? La respuesta es sencilla teniendo en cuenta, entre otros, los argumentos que hemos expuesto aquí.
- La justicia paraliza el caso del bebé tutelado de Oliva: «No se puede alegar incapacidad sin una valoración previa a los padres, aunque sean menores»
- Guillem, el mejor alumno de las PAU en la UPV que estudiará Filosofía: “Las humanidades hacen que merezca la pena vivir la vida”
- Asaltan con explosivos una sucursal bancaria en Casinos
- El valenciano José Luis Sastre dirigirá ‘Hora 25’ tras la salida de Àngels Barceló y el salto de Aimar Bretos a ‘Hoy por Hoy’
- El alquiler turístico se dispara en Cullera hasta los 2.300 € mensuales en julio y casi 1.700 por semana en agosto
- Mercadona pone en marcha su primera colmena semiautomatizada
- La Aemet confirma que el calor veraniego del fin de semana precede a un vuelco en el tiempo que traerá lluvia y tormentas a la Comunitat Valenciana
- Un guardia civil al teniente coronel investigado por corrupción: 'Tengo ya la liquidación de sus facturas. ¿Dónde le dejo el dinero?