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Opinión | Bolos

Director de Levante-EMV

El triunfo incómodo de la polarización

Pedro Sánchez se posiciona como única alternativa frente a las derechas, pero delega la gestión del bienestar en ejecutivos autonómicos

Ilustración sobre polarización.

Ilustración sobre polarización. / ChatGPT

Juanfran Pérez Llorca firmaría ahora mismo 48 diputados, dos menos que la mayoría absoluta en las Corts. Para el PPCV, una victoria así sería tan cómoda que ni siquiera entra en sus mejores sueños. La lección que deja el resultado andaluz es el triunfo de la polarización: esa que se entrena en la Moncloa para consolidar los bloques en beneficio propio, aunque aumente la crispación colectiva. El plan de Juanma Moreno para imponer una vía de centralidad en el PP de Feijóo se ha quedado a dos manzanas de la calle Génova.

Habrá que ver cómo sale del lío, según la autoprevisión del propio dirigente andaluz, porque, con las ganas que le tienen Vox y el sector ayusista de su partido, va a sudar tinta para gobernar con tranquilidad pese a la goleada electoral. Los cinco escaños perdidos por el PP, más los dos que se deja el PSOE, han ido a parar a sus extremos: uno a Vox, se supone que desde el flanco popular, y los otros seis a Adelante Andalucía, la sorpresa de estos comicios. Además de su buena campaña, el discurso de fresca proximidad de los andalucistas ha atraído a uno de cada dos nuevos votantes.

Un bipartidismo repelente, con repuntes emergentes en sus extremos, es la foto fija que deja el ciclo electoral iniciado en Extremadura y continuado en Aragón y Castilla y León. Es también el escenario previsto por Pedro Sánchez para presentarse como única bandera frente a las derechas. El problema es que, pese a su reiterada apelación a la España plural, los pilares de la política pública descansan en las comunidades autónomas. La educación, como vemos estos días; la sanidad, con la SIP en el bolsillo; la vivienda, la dependencia y la planificación del territorio, incluidas las emergencias, dependen de ejecutivos autonómicos.

Sánchez debería explicar mejor, si puede, por qué se despreocupa de las políticas de bienestar en beneficio de un Gobierno alejado de la cotidianidad. Quizá quiera profundizar en el federalismo y convertir las elecciones generales en una cita más ideológica, como en las europeas. Hipótesis tentadora, porque la papeleta europea es única en toda España. Tras la desaparición de las voces propias de las federaciones socialistas, lo tiene fácil.

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