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Opinión

Juanma Romero

Juanma Romero

Director de Levante TV

Atenas, la primera de muchas

Montero celebra con la afición el pase a la Final Four

Montero celebra con la afición el pase a la Final Four / Francisco Calabuig

Volviendo a casa desde el Roig Arena el pasado 13 de mayo no era aún consciente de la magnitud de lo logrado. Una Final Four…el Valencia Basket había conseguido el billete para una Final Four. Una hora y pico después, y como ocurre tras un gran acontecimiento, digerí lo que eso significaba, y sobre todo, el impacto en un club que nunca ha querido subir dos escalones de golpe, y que ha apostado por una idea antes que por el despilfarro.

Este Valencia Basket ya no es ese es al que un imberbe seguía en la añorada Fonteta tras bajar en la parada de `13´ y llegar documentado bajo las revistas de Gigantes para conocer un poco más al rival que cada sábado por la tarde nos ponía contra las cuerdas.

Este equipo tampoco se asemeja a aquel que tuve la suerte de conocer más de cerca a nivel profesional y que nos regaló aquella mágica ULEB Cup contra el Novo Mesto. Fue un punto de inflexión bárbaro porque aquel título dio el primer billete a la Euroliga. Recuerdo una primera jornada de órdago ante la otrora poderosa Benetton de Treviso de Garbajosa. Antes, ya había podido vivir de cerca una final de la Saporta ante el mismo rival en Zaragoza. No se ganó, pero aquella final me dio un regalo de un valor incalculable. Una entrevista en la soledad de las entrañas del Príncipe Felipe, cigarro en mano con Miki Vukovic, la felicitación del Obradovic al `maestro´ y el orgullo de haber podido inmortalizar ese audio en directo para la radio con dos sabios de este deporte.

Los años y el crecimiento modificaron los códigos de cercanía de una manera natural. Para siempre me quedarán las charlas en salas de espera de aeropuertos de Lituania, Croacia o incluso Rumanía y Portugal eran ese momento en que la figura periodista convergía a veces con la de confidente de los Tomasevic, Urtasun, Ribas, Van Rossom, Rafa Martínez…

Con todo, la Euroliga, se veía como algo a lo que solo podíamos soñar, un terreno acotado, destinado a unos pocos. Pese a repetir participación en varias ocasiones, era quimérico pensar en cruzar el corte de los cuartos. La situación extradeportiva dada en 2004 contra Maccabi o aquella eliminatoria algo adulterada ante el Real Madrid en 2011 pudieron cambiar el signo de la historia, pero no se dio.

Atenas no será la única Final Four porque el Valencia Basket ha llegado para quedarse. El proyecto exhibe por fin su grandeza y se ha ganado el reconocimiento de aquellos pusieron mil diques para frenar el imparable efecto taronja.

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