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Opinión

Amadeo García Zahonero

Amadeo García Zahonero

Dircom y Marketing Consejo Gral. Colegios Administradores de Fincas

Los taronja en el Olimpo

Los jugadores del Pamesa Valencia muestran su alegría tras proclamarse esta noche vencedores de la Copa del Rey al derrotar en la final al Joventut por 89-75, en partido disputado en Valladolid

Los jugadores del Pamesa Valencia muestran su alegría tras proclamarse esta noche vencedores de la Copa del Rey al derrotar en la final al Joventut por 89-75, en partido disputado en Valladolid / AGUSTIN CACHO / EFE

Valencia Basket está más de moda que nunca. La ciudad vive impregnada de esa cultura del esfuerzo que Juan Roig ha inculcado durante años: sin sacrificio no hay éxito. Y la realidad demuestra que así es. Tras la victoria y el pase a la Final Four, el entrenador, emocionado, recordaba en rueda de prensa que Valencia respira baloncesto por todos lados. Las chicas acaban de conquistar la Liga y la Copa de la Reina, mientras los chicos se han consolidado entre los cuatro mejores equipos de Europa.

El exitoso modelo empresarial trasladado al deporte ha tocado el cielo. Muchos fueron escépticos ante la idea de gestionar un club de baloncesto con criterios empresariales, pero el tiempo siempre termina dando y quitando razones.

Durante años, a finales de los 90 y principios de los 2000, tuve el privilegio, como periodista, de recorrer España y Europa retransmitiendo para la Cadena SER (Radio Valencia) los partidos del entonces Pamesa Valencia. Todo era cercano y familiar. Volábamos en el avión del equipo junto al presidente y la directiva, nos alojábamos en el mismo hotel, compartíamos comidas y entrevistábamos a los jugadores antes de la siesta. Todo fluía con naturalidad. Nada que ver con el fútbol. En el recuerdo quedan tres figuras esenciales, grandes embajadores del club que forman ya parte de su historia: Pipo Arnau, Martín Labarta y Miki Vukovic.

En aquella final de 1998 en Valladolid, la única Copa del Rey que el club luce en sus vitrinas y el primer gran título de su historia, el maestro Vukovic sacó petróleo de un grupo de jugadores que tumbó al Joventut de Badalona de Alfred Julbe. Allí comenzó una nueva era. Como anécdota imborrable, en plena celebración en el vestuario, Juan Roig perdió la peluca, dejando atónitos a todos los presentes.

Desde Pucela, y con los comentarios del técnico Andreu Casadevall, llevamos a todos los valencianos el éxito de Rodilla, Víctor Luengo, Berni Álvarez, José Luis Maluenda, César Alonso, Jesús Fernández, Alfonso Albert, Iñaki Zubizarreta, Aaron Swinson, Reggie Fox, Tim Perry y Sasa Radunovic. Aquella familia funcionaba sin egos y con la precisión de un reloj.

Tras años llenando y disfrutando la Fonteta, llega ahora un nuevo tiempo con el Roig Arena, el pabellón más moderno de Europa. Un orgullo ser valenciano y vivir lo que sucede cada partido. Una afición identificada con su equipo y con Pedro Martínez, entrenador que, si no existiera, habría que inventarlo.

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