Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Opinión | Trencar l'enfit

València

El plantón 'a lo Catalá' de Carmen Ortí

La consellera abandona la negociación con los sindicatos en plena huelga educativa y convierte el conflicto en una batalla de relato, desgaste y autoridad política.

La consellera de Educación, Carmen Ortí, en la breve reunión de ayer.

La consellera de Educación, Carmen Ortí, en la breve reunión de ayer. / JM LOPEZ

Tengo que reconocerles que, al escucharla la primera vez, se me escapó una risilla. Es ingeniosa, pensé. La consellera de Educación, Carmen Ortí, dijo ayer no creerse la encuesta de los sindicatos por la cual un 78 % del profesorado rechazaba la propuesta de su conselleria para poner fin a la huelga que ya va para nueve días porque "cualquiera con una cuenta de Microsoft" la podría haber hecho. Es gracioso si no fuera por el tremendo percal que tiene sobre la mesa la política de Xirivella y mujer de confianza total de María José Catalá. De hecho, quien conoce a la alcaldesa de València sabe que este estilo es muy suyo: contraatacar, ir a la ofensiva siempre, adelantarse y escenificar lo que haga falta para que su postura sea recordada. Ya de paso, si se ningunea y ridiculiza al oponente, 'match point'.

Ayer, Ortí hizo algo así. No pasaban ni 12 minutos de la reunión negociadora cuando, ante la negativa en bloque de los cinco sindicatos a aceptar las propuestas de la administración autonómica, se levantó de la mesa dejándoles, como decimos aquí, con un 'pam de nas'. Si se lo veían venir o no solo lo sabrán ellos, pero que no estamos acostumbrados a que el político de turno sea quien dé el portazo, también. Luego, ante los medios, Ortí, que ha sido muchos años inspectora de Educación, lamentaba que la negativa a aceptar la subida salarial impide a la valenciana convertirse "en la mejor educación de toda España", como si esta estuviera condicionada solamente por el tema salarial y no por suplir rápidamente las vacantes, mejorar las ratios y dotar a la educación pública de más y mejores infraestructuras.

Sea como fuere, la tensión ha escalado y no se ve un fácil final para esta huelga que va camino de cumplir las dos semanas sin ningún tipo de avance y que el viernes puede registrar otra manifestación histórica. A estas alturas de la partida, más de uno confiaba en que los sindicatos más conservadores hubieran roto la baraja y se hubieran convertido en el bastón que tanto necesita el Gobierno de la Generalitat. Pero no, ahí están los cinco como una piña. Ni haber publicitado los salarios de los docentes ha roto, de momento, la unidad sindical. Si es el presidente Juanfran Pérez Llorca quien está detrás de esta estrategia de resistencia deberá haber hecho muy bien sus cuentas, a menos de un año de las elecciones. La imagen de un Consell incapaz de resolver esta situación no proporciona demasiada confianza al humilde ciudadano.

Como tampoco, que la negativa de los sindicatos se centre, principalmente, en la subida salarial. Sería un error mayúsculo encallar cualquier acuerdo únicamente en el salario de los profesores y no insistir en las ratios, la inversión en los centros... Cualquier fallo pedagógico a la hora de explicar al resto de mortales por qué están dispuestos a perder mil euros de su nómina en esta huelga se les puede volver muy contra. Y mil euros son muchos euros.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents