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Opinión

Jorge Aguadé

Jorge Aguadé

Periodista

Cuando Roig lo cambió todo

Badio, Taylor, Sako y De Larrea

Badio, Taylor, Sako y De Larrea / Levante-EMV

Ahora sí que ya no tengo ninguna duda: el Valencia Basket ha llegado donde ahora está gracias a Juan Roig. Uno que hace 38 años ya contó el ascenso a la Liga ACB de aquel club en el que se habían fijado los hermanos Roig, siempre ha sido reacio a pensar que sin el empresario un proyecto importante de baloncesto en Valencia no hubiera podido existir.

Uno ponía ejemplos de buen hacer de directivos, aficiones, patrocinadores y autoridades como Baskonia o Unicaja para defender que para estar en la ACB y competir entre los mejores, era probable que la idiosincrasia y el músculo de la sociedad valenciana bastara. Muchos me decían que Juan Roig era imprescindible y yo, que me gusta mucho darle una vuelta a las cosas, decía que si existía Málaga y Vitoria también Valencia podría estar peleando en el dignísimo segundo escalón del baloncesto patrio, que es donde ha transitado este equipo durante toda su vida anterior.

Pero ahora ya no. Ahora este proyecto ha llegado al primer escalón del baloncesto europeo como un ciclón, en solo una temporada. Y lo ha hecho, sin duda, gracias a Roig. Nadie hubiera podido ni soñar con un recinto como el que lleva su nombre si no fuera porque Juan ha querido dejar este legado a la ciudad y jubilar la Fonteta. El nuevo pabellón ha sido el mastodóntico acicate para que todo el mundo se convenciera de que este proyecto podía codearse con los mejores de Europa. De alguna forma, la épica arquitectónica y filantrópica se ha trasladado a la grada y al parquet. La afición y los jugadores tienen ahora un orgullo de pertenencia a algo sustancial y distintivo como es el nuevo pabellón, probablemente el mejor de Europa ahora mismo hasta que hagan uno nuevo que mejore este.

Y también ha acertado Juan Roig colocando y dando toda la confianza a los actuales gestores profesionales del club. Es mucha casualidad que cuando se ha dado rienda suelta a hacer un equipo ganador, aunque venía macerándose mientras las obras iban dando forma al recinto, cuando se han dado las circunstancias para crearlo tras la apertura del pabellón, el equipo haya venido de perder la final de la Eurocup el año pasado a llegar a la Final Four de la Euroliga.

Pase lo que pase en Atenas este fin de semana, lo que tengo claro es que este proyecto de primer escalón europeo ya no es una casualidad sino una realidad en la que Juan Roig sí ha tenido todo que ver.

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