Opinión
Diana Morant. La Comunitat sí tiene quien le escriba
Lerma se caracterizó por implantar el sistema valenciano de bienestar. Zaplana, la ensoñación del poder valenciano. Camps presidió un brillante cóctel de grandes eventos, reclinatorio y corrupción. Puig devolvió la dignidad reputacional y afianzó los servicios públicos. Pero, cuál es el objetivo que caracteriza a esta presidencia

Diana Morant acude a la manifestación de los profesores / Levante-EMV
Enseñanzas de las elecciones andaluzas. Y extremeñas. Y de Castilla León. Y de Aragón.
Obedecieron a la voluntad del PP de desencadenar tácticamente un proceso de convocatorias. Sin que hubiese justificación territorial para ello. Descansando en la ensoñación de que su vaticinada victoria etiquetara a Feijoo como próximo e inevitable presidente de Gobierno.
El PSOE, por su parte, envió candidatos desde el frontispicio del Gobierno para oponer a convocatorias “de parte” candidatos con cierto nivel de notoriedad, dando la imagen de una respuesta nacional a una encuesta territorial.
Ello configura una evidente realidad. Convocatorias, en su concepción y en su desarrollo, extrañadas a la propia realidad de las comunidades en las que se convocaron. Y es un detalle no menor que afecta a la lectura de los resultados. Lecturas endiabladas que corren el riesgo de la autocomplacencia en los resultados sin percibir que pueden encerrar algún gen perdedor asintomático.
Las comunidades autónomas son, sin embargo, parte esencial de la organización del Estado y del sistema político español. Y merecen atención esencial. Y ausencia de instrumentalización.
La Comunitat Valenciana es una de las que queda esperando su plazo natural establecido. Podría decirse que no ha entrado en el cupo de instrumentalización por parte de Génova en virtud de sus intereses. ¿Es esto así?
La Comunitat tiene no pocos problemas. Más allá de la dana, catástrofe fundacional de la nueva presidencia de la Generalitat, cuyas consecuencias siguen sin conocer una mejora sustancial. Pero tiene otros problemas que vienen siendo endémicos. Un aparato productivo sin modernizar con una productividad notablemente por debajo de la media, situación que impacta en bajos salarios y baja renta per cápita. Servicios públicos como sanidad y educación con menos recursos que el conjunto de las comunidades. Aumento galopante de la desigualdad. Aparición de crecientes bolsas de pobreza. Por no hablar de la vivienda.
Y qué dice la presidencia del Consell al respecto. No se conoce relato ni política alguna. Lerma se caracterizó por implantar el sistema valenciano de bienestar. Zaplana, la ensoñación del poder valenciano. Camps presidió un brillante cóctel de grandes eventos, reclinatorio y corrupción. Ximo Puig devolvió la dignidad reputacional y afianzó los servicios públicos. Pero, cuál es el objetivo que caracteriza a esta presidencia.
La Comunitat está muy tutelada desde Madrid. La pregunta es si tenemos un presidente o un guardés del territorio
Estamos ante una presidencia silente. Es moneda común en los corrillos que Génova habría recomendado a Pérez Llorca ausencia de iniciativas para llegar a su designación como candidato. No haciendo nada no se dañarán las expectativas de Feijoo. La Comunitat está muy tutelada desde Madrid. La pregunta es si tenemos un presidente o un guardés del territorio.
¿Y el PSPV? ¿Tendrá Diana Morant una estrategia autónoma y comprometida con los problemas de la sociedad valenciana? Esa es la gran pregunta. Y el reto.
Proveniente del cupo ministerial de candidatos autonómicos, Diana Morant explicitó, sin embargo, en el Comité Nacional del sábado 9 en València lo que parece ser el acto fundacional del nuevo tiempo con horizonte electoral. Sin duda, su discurso contiene elementos que podrían hacer pensar en un proyecto tan ambicioso como pegado al terreno.
Compromete un proceso movilizador. Cien mil activistas por el cambio. Integración de la sociedad civil en el diseño de su propuesta. Invitación a todas las “personas que no se resignan, a ser protagonistas del cambio”, a “decidir juntos liderazgos e, incluso, candidaturas”. “Persona a persona, puerta a puerta, calle a calle, barrio a barrio, pueblo a pueblo”.
Compromete un proyecto integrador. Mensaje necesario a un PSPV, no siempre eficaz, a unirse. Unión para abrirse propiciando la incorporación de talento ajeno… y propio, que no siempre encuentra facilidades para la promoción interna. Volver a la vieja Casa del Pueblo.
Diana Morant da por cerrado el proceso de liderazgo orgánico y llama a crear un nuevo liderazgo para afrontar la batalla por la política. Y ella misma se expone a un proceso de ratificación abierto a toda la sociedad valenciana.
Ahora tiene el reto de concretar ese espíritu en un programa. Y un programa realmente pegado a la realidad de la Comunitat. Los llamamientos a la derrota del populismo, del negacionismo, por el reforzamiento de los servicios públicos y los derechos son etiquetas genéricas fosilizadas en el ideario de la izquierda. Música de ambiente que poco mueve.
Morant tiene un reto. Bajar a todos los rincones de las urgencias de esta tierra. Reconducir la imagen de un proyecto venido desde Madrid y oponer uno nacido desde abajo
Hará falta algo más. Algo más pegado a la tierra. Que parta de un verdadero análisis de los auténticos problemas que aquejan a esta tierra y sus gentes. Y traducirlo en medidas concretas y, si hace falta, presupuestadas. E, incluso, definir un target electoral, autónomo, con vocación de mayoría y de recuperar antiguos votantes que en su día votaron socialista. Una propuesta con el descaro suficiente para no resignarse a la aparente derechización de la sociedad valenciana. Y un mensaje final que, realmente, conecte y movilice.
Diana Morant tiene un reto. Bajar a todos los rincones de las urgencias de esta tierra. Reconducir la imagen de un proyecto venido desde Madrid y oponer uno nacido desde abajo. Y reivindicativo si es necesario, que lo será.
No es poca la tarea. Pero tiene experiencia que la avala, como su etapa de alcaldesa pegada a su ciudad en Gandía.
Y por ahí tiene una gran pista a seguir. Una pista que podría conducirla a ser la alcaldesa de la Comunitat Valenciana.
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