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Opinión

València

Isabel escucha el eco de la Historia

A menudo la Historia no es muda, simplemente ha sido silenciada. A golpe de gatillo primero, a golpe de losa comunicativa después.

Sumario 10.228 V que contiene la causa contra Trinidad Garrigues.

Sumario 10.228 V que contiene la causa contra Trinidad Garrigues. / L-EMV

El eco de la Historia, en la mayoría de las ocasiones, es tenue. Prácticamente inapreciable. Palpita vaporoso, ajeno para la mayoría de los mortales. En ese pasado casi muerto yace la injusticia. Porque a menudo esa Historia no es muda, simplemente ha sido silenciada. A golpe de gatillo primero, a golpe de losa comunicativa después. Y también víctima del paso de los días y los años y las décadas y los siglos y de esa máxima tramposa y patrañera que dice que el tiempo todo lo cura. No, el tiempo olvida en parte pero no del todo, el tiempo cura en parte pero no del todo. Quien pierde un padre, a quien le asesinan a una madre, quien ve cómo una algarabía armada se lleva a un hermano nunca vuelve a ser el mismo o la misma.

Isabel lleva un tiempo escuchando el eco grácil de la Historia, ese grito acallado que, sin embargo, reclama justicia para que ese ejercicio de dignidad sirva de ejemplo en esta sociedad desbocada en la que la mentira no tiene consecuencias y la anti intelectualidad gobierna el mundo y cada calle, orgullosa de su reconocimiento digital.

Isabel ha rescatado algo que parecía cerca de la muerte definitiva. Ya no se pueden recuperar las vidas pero se recuperan sus experiencias convertidas en avisos, también en esperanzas. Avisos para los culpables, que no dormirán nunca tranquilos porque sabrán que, en ocasiones, aparece una Isabel que los señala y hace pública su desvergüenza y su sadismo. Se acabaron las condecoraciones, medallas y reconocimientos. Ojalá lleguen condenas. Esperanzas, además, para los que buscan una patria común entre desaparecidos, heredando su fuerza bloqueada, sus anhelos y sus ganas de vivir en un mundo mejor. Ahora hay menos regiones de sombra.

Un compañero de los que luchan toda la vida y por tanto es imprescindible dice: “Es impagable el treball que està fent Isabel”. Lo dice por el sentido ético. Tiene claro que se puede pagar y que eso pasa por el apoyo a los medios de comunicación que acogen este tipo de reportaje, lo que supone una declaración de intenciones, un compromiso fiel con la democracia y con los derechos humanos.

Continúo, si me lo permiten, la semana que viene.

Gracias Isabel Olmos y gracias Levante-EMV.

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