Opinión
Ópera y goles la tarde del sábado

El jugador del Levante UD Carlos Espí celebra el gol ante el Real Betis con sus compañeros. / Jose Manuel Vidal / EFE
Los sábados por la tarde, alterno los carruseles deportivos radiofónicos con la ópera de Radio Clásica. Cada 20 minutos, voy cambiando el dial para ver cómo evolucionan los goles y las canastas, mientras trato de no perder el hilo con las arias, los recitativos y los coros de turno. Si hace buen tiempo, la radio va conmigo en las siempre relajantes tareas del jardín y en la limpieza del pequeño huerto. En invierno, la radio me acompaña en la cocina. Este último fin de semana, sin embargo, con el primer tanto del Betis, aposté por la música. Quería evitarme la taquicardia de ver sufrir al Levante UD. Solo me reenganché cuando la jornada, unificada, había tocado a su fin. En ese momento, supe que el equipo granota había conseguido la permanencia. Pese a la derrota en Sevilla, se confirmó el milagro. Respiré hondo y envié felicitaciones –muy sentidas y sinceras- a los compañeros levantinistas. Me congratulé también por la angustiosa salvación del Elche. Y me sorprendió la victoria del Valencia CF, con remontada incluida, sobre el Barcelona. Finalmente, a un paso ha estado el conjunto de Corberán de obtener un billete europeo pese a su, por momentos, calamitosa trayectoria. Otra temporada esquizofrénica, en el campo, en los despachos y en la grada. En el fondo, lo del Valencia CF es digno de estudio. Da para una tesis.
Lástima no poder rematar el domingo con la presencia del Valencia Basket en la final de la Euroliga. El pasado viernes, le faltaron al grupo de Pedro Martínez muchos detalles. Sobre todo, más experiencia, más bagaje, para estar a la altura de lo que requerían una cita de esa dimensión y un rival de esa magnitud. En breve, llegarán las eliminatorias por el título de la Liga ACB, una tabla de salvación a la que agarrarnos ahora que vienen curvas (más, si caben) en lo político y en lo social. Sobre toto, por el escándalo ZP, que va ‘in crescendo’. Pero también, por la huelga educativa en la Comunitat Valenciana, una enorme anomalía que ya nos tiene exhaustos.
No sé a qué esperan desde el Consell para poner fin a tanto despropósito, en plena recta final de curso, y con el siguiente por planificar. No acabo de ver cuál es la estrategia de la consellera Ortí, la verdad, porque, desde que se levantó de la reunión con los sindicatos el pasado miércoles, han pasado cuatro días – dos manifestaciones mediante- sin que se le conozca ningún movimiento, ninguna jugada, ningún gesto. Los representantes de los docentes han anunciado que este mismo lunes entregarán una nueva propuesta, más detallada y con mayores concreciones. A ver si esta vez, el equipo negociador de Educación es capaz de aguantar más de doce minutos en la mesa de diálogo. A cualquiera que le guste un poco alguna disciplina deportiva sabe que se compite hasta el último segundo. Por adverso que sea el escenario y el contrincante.
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