Opinión | Bolos
La ternura como antídoto
La empatía y la voluntad de diálogo, presentes en el teatro, son necesarias para solucionar conflictos como el educativo

'La ternura' es una singular comedia romántica de Alfredo Sanzol que se puede ver en el Teatre Talia. / ChatGPT
Aunque la vida sea puro teatro, a veces se confunde el escenario con la realidad. La noche del sábado, en Mestalla, asistí a la insistente bronca de mi vecino de grada contra Ferran Torres cada vez que el de Foios tocaba el balón. Pero aquello no fue nada comparado con el energúmeno que tenía delante. Es probable que el delantero culé se haya arrepentido de su actitud hacia su exequipo, pero condenarlo a galeras con insultos reiterados —entró mucho en juego— revela el rencor que somos capaces de acumular para exhibirlo después en público. Sin embargo, ambos aficionados aplaudieron cuando Cancelo saltó al campo en la segunda parte, pese a que también se despidió llorando de Mestalla hace tiempo.
El domingo, en el Talia, el ambiente era mejor. La empatía funciona como antídoto frente a la crispación galopante. La singular comedia romántica de Alfredo Sanzol, La ternura, dirigida por Rebeca Valls, coloca ante el espejo, desde una mirada clásica, hasta qué punto las diferencias humanas son más artificiales que verdaderas. El talante importa incluso en los conflictos. Y en los días que llevamos de huelga docente ha faltado desde el primer momento esa voluntad sincera de negociación capaz de conducir a un acuerdo firme tras las cesiones necesarias de ambas partes.
Una cierta imprudencia ha presidido también la cerrada defensa que la mayoría de dirigentes socialistas ha hecho del investigado Zapatero, cuando todo apunta a una vergonzante escalada, como ha ocurrido a la primera con ese casi centenar de joyas halladas en el despacho de Ferraz del expresidente del Gobierno y que su secretaria, Gertru, atribuyó a objetos personales de “don José Luis y doña Sonsoles”. Hay errores subsanables y otros imperdonables, pero hace tiempo que ninguno de los actores políticos reconoce los suyos.
El Consell parece haberse puesto las pilas para reconducir el conflicto educativo. Más vale tarde. Pero, como el Teatre Talia queda a menos de 200 metros del Palau, quizá puedan inspirarse en los inteligentes diálogos de La ternura, donde aparecen escondidos los títulos de las catorce comedias de Shakespeare esas piezas atravesadas por una mirada ambigua sobre el deseo, el poder, los celos, la amistad, el dinero, la ley y la fragilidad de las apariencias.
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