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Opinión | El falso nueve

Alberto Gil

Alberto Gil

Periodista

Los diez goles de la esperanza

Mendieta y "El piojo" celebran el tanto de Gaizka en la Cartuja

Mendieta y "El piojo" celebran el tanto de Gaizka en la Cartuja / Daniel Molina

La dificultad de elegir. Alrededor de este dilema transcurrió el martes la presentación del nuevo libro de Paco Lloret, periodista e ilustrado en la historia valencianista. Cuando Eolas Ediciones, capitaneada por Alfredo Relaño, le hizo la propuesta tuvo que escoger su primera decisión. Hacer el libro "Una breve historia del Valencia CF en 10 goles" o no. Porque el reto era precisamente seleccionar diez tantos de su Valencia, cuando él habría puesto cien. En esa primera decisión de "acepto" intuyo que invertiría diez segundos, en la otra, hacer un 'top ten', quizá, ¿diez meses?

El martes en el Ateneo quiso subrayar que eran sus diez goles y que esa libertad para señalar con el dedo cada uno de ellos no tenía que coincidir con la del resto del valencianismo, porque ese sentimiento acariciado por recuerdos cada uno lo vive y cataloga a su manera.

Su lista. Primero aparecieron los infinitos goles de Mundo, el zurdazo de Waldo en Escocia ante el Celtic y las palabras de un entrañable Forment, allí presente, desvelando la "trabajada" pizarra de aquel córner que remató inundando de almohadillas de alegría el césped de Mestalla en marzo del 71. Su frase partió del convencimiento del cansancio de Sergio al sacar ese córner al final del partido: "Este no llega al segundo palo, me voy a adelantar al primero". Estrategia.

Kempes mandó un vídeo con su habitual tono de normalidad, tan inusual como meritorio, para recordar dos golpeos de balón espectaculares ante el Sevilla en Mestalla en el 77. Tendillo rememoró sobre el escenario el barullo de resultados prepartido para no descender y cómo peinó en el primer palo Botubot y él martilleó en el segundo. Permanencia en mayo del 83 a costa del Madrid.

Cuatro goles en veinte minutos dentro de la casa del Barcelona, campeón de todo. Era la temporada 97-98 y, pese a ir perdiendo tres a cero, aquel Valencia acertaba las decisiones dentro del césped. Un tímido Morigi, el despertar del Piojo y la fe de El Burrito Ortega para hacer un tremendo spoiler del Valencia que venía. El del italiano Ranieri, que el año siguiente los hizo campeones de Copa en un recital de fútbol en La Cartuja donde Mendieta se consagró. Jose Ángel de la Casa como locutor y Míchel como comentarista en TVE se frotaban lo ojos ante aquel inverosímil y maravilloso regate aéreo y posterior golpeo de Mendi.

Baraja relató que sintió que en el segundo gol de la remontada ante el Espanyol (2-1) le pegó al balón con el alma y el empuje de todo Mestalla. Era confirmar la candidatura a la Liga 31 años después, era el primer escalón para subir al podio de los campeones. Y de ahí a la confesión que uno de los mejores delanteros de la historia del club, Mista, decidió una manera poco ortodoxa, pero totalmente eficaz, para cerrar el título de campeón de la UEFA en Goteborg. Eligió controlar con el pecho y rematar con la punta de su pierna izquierda, "porque la derecha la tenía solo para apoyarme". Lo habría marcado con cualquiera de las dos.

Valencianismo puro

Y todos estos goles color sepia generaron un ambiente en el salón del Ateneo de valencianismo puro. Añorando que la última de las dianas de las potencialmente selecionables por Paco era del año de 2019 y que por lo tanto el vacío de grandes gestas, sustentadas en grandes goles, ponía en evidencia las últimas campañas. Los tantos de Rodrigo y el "tocóenhugoduro" en un pispás (licencia retro).

Y esa exposición de goles vintage llevó a que el también periodista, Alfonso Gil, que presentó el libro, argumentara para cerrar que ese tipo de actos, donde se repasan hitos del Valencia, debían cambiar la percepción final de nostalgia generalizada por la de firme esperanza de un futuro mucho mejor para el club valencianista. Eligió esperanza, quizá muchos de los que allí estuvieron también. Yo, además, escojo recomendar la compra del libro.

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