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Opinión | Bolos

Director de Levante-EMV

Sobre prioridades valencianas

El president Llorca ha optado por un pacto presupuestario que acepta parte del relato de Vox

"La C. Valenciana tiene problemas que no caben en una bandera de partido".

"La C. Valenciana tiene problemas que no caben en una bandera de partido". / ChatGPT

Juanma Moreno Bonilla respondió al día siguiente de las elecciones andaluzas tras reunirse con Alberto Núñez Feijóo en Génova, que su intención era gobernar en solitario y negociar solo el apoyo parlamentario de Vox. Frente al marco de la “prioridad nacional” del partido de Abascal aseguró que su prioridad sería “Andalucía, Andalucía y Andalucía”. Dijo que podía necesitar votos, pero no compartir el mando. Que negociaría investidura, presupuestos o leyes, pero no el marco, que el gobierno sería del PP. La agenda, también.

Juanfran Pérez Llorca, como antes Carlos Mazón, ha elegido otro camino en la Generalitat. Su pacto presupuestario con Vox no solo suma escaños para aprobar las cuentas. También acepta parte del relato del socio. Mientras que Moreno Bonilla pretende que Vox parezca útil, pero prescindible; Pérez Llorca lo convierte en necesario. El president necesita presupuestos. Un gobierno sin cuentas no gobierna, como dice el PP, con razón, de Pedro Sánchez. Porque los presupuestos son más que números. Son prioridades. Si Vox impone relato, partidas o vetos, el precio ya no se mide en millones. Se mide en autoridad.

La Comunitat Valenciana tiene problemas que no caben en una bandera de partido, ni un pacto de bloque. La huelga docente se resuelve con plantilla, ratios, calendario, dinero y respeto a quien sostiene las aulas. La sanidad necesita listas de espera que bajen, centros que abran, médicos que se queden y pacientes atendidos a tiempo. La vivienda exige suelo, gestión, alquiler asequible y freno al abuso. La movilidad metropolitana pide transporte, frecuencias, conexión con polígonos y menos dependencia del coche. El turismo requiere reglas, convivencia y reparto de costes. Eso sería prioridad valenciana.

El riesgo para Pérez Llorca no es pactar, sino parecer más pendiente de no molestar a Vox que de responder a los problemas. Moreno Bonilla entendió que la mejor forma de pactar con Vox era no dejarle escribir el titular. Pérez Llorca aún debe demostrar que el título de su legislatura no lo pone otro. Prioridad valenciana no significa repetir Comunitat Valenciana tres veces. Significa que, cuando Vox pida identidad, el presidenthable de servicios públicos. Cuando avive la guerra cultura, hable de gestión. Y cuando pida la factura, sepa decir no.

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