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Opinión

València

Un cierre indecente

Imagen de archivo de una sesión de la comisión de investigación en las Corts.

Imagen de archivo de una sesión de la comisión de investigación en las Corts. / Corts Valencianes

La última infamia alumbrada por el acuerdo de gobierno entre PP y Vox en la Comunitat es el cierre de la comisión de investigación de la dana en Les Corts. Tanto por la rapidez con la que ha sido sellada como por las conclusiones impuestas por esta mayoría parlamentaria. Cuando hay interés, sí se hace política con diligencia. Parece que no han entendido la dimensión de la quiebra de confianza con el Consell desde aquel día. Porque a las trágicas consecuencias de la riada se sumó después la retahíla de falsedades y excusas con las que se intentó tapar la irresponsabilidad. Y esa parte, muy difícil de dar por concluida todavía hoy, es la que esta comisión ha zanjado sin más.

La comisión de investigación parlamentaria, como instrumento de control, debía servir para depurar responsabilidades políticas, además de permitir un mayor conocimiento de lo que ocurrió aquel día. Sin embargo, en este caso se ha utilizado como una herramienta exculpatoria al servicio de quienes tenían la responsabilidad de gestionar la emergencia. Algo profundamente indecente que no merecen ni las víctimas ni la ciudadanía. Muchas familias continúan esperando explicaciones. Este cierre acelerado de la comisión transmite que las prioridades políticas vuelven a situarse por encima de la reparación emocional. ¿Es así cómo pretende el actual president de la Generalitat restablecer la confianza que quebró su predecesor? Porque cerrar en falso una comisión de investigación no borra el dolor ni las preguntas que todavía hoy siguen abiertas en la sociedad valenciana.

La legislatura ha entrado en tiempo de descuento y, salvo adelanto electoral, a la actual mayoría le queda un año. El verdadero dictamen será el que emane de las urnas; momento en el que se juzgará no solo la gestión de la emergencia, sino también la forma con la que el Consell ha respondido a la exigencia de verdad, responsabilidad y transparencia. Una tragedia colectiva como esta deja una herida muy profunda en la memoria pública. Algo que no puede borrarse desde el silencio. Una democracia madura no se debilita cuando se reconocen y asumen los errores y las responsabilidades; se debilita cuando se intenta imponer el olvido y la ausencia de reparación desde una mayoría parlamentaria que confunde esa mayoría con impunidad.

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