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Opinión

València

Los presupuestos del no líder

Presentación de los nuevos presupuestos 2026 de la Generalitat Valenciana con Juanfran Pérez Llorca.

Presentación de los nuevos presupuestos 2026 de la Generalitat Valenciana con Juanfran Pérez Llorca. / JM LOPEZ

“Digo, pues, que en los principados totalmente nuevos, en los que haya un príncipe nuevo, a la hora de conservarlos las dificultades son mayores o menores según sea el que los adquiere más o menos virtuoso (…) quien menos ha confiado en la fortuna, se ha mantenido mejor”, sostenía Maquiavelo en El Príncipe, entendiendo esa virtud como competencia para sostener la autoridad o superioridad sobre los gobernados. Lo que completó con la conocida idea de que el liderazgo se mantiene si se hace lo que haga falta para ello, incluido lo moralmente cuestionable. Claro que a Maquiavelo hay que entenderlo en su contexto histórico, como padre conceptual del Estado moderno. Las democracias actuales exigen que el ejercicio del poder tenga límites políticos y morales.

Desde que el Partido Popular ganó las elecciones en la Comunitat hace tres años sin mayoría suficiente, la renuncia moral ha sido la constante con la que ha venido obteniendo el plácet de Vox para gobernar. Las concesiones a los ultras han sido profundas, hasta el punto de poner en riesgo valores e instituciones de nuestro autogobierno. Su impronta está en cada una de las grandes cuestiones políticas que el Consell ha ido ejecutando. Normas neofranquistas como la Ley de Concordia o postulados racistas y negacionistas característicos de este fenómeno global ultraderechista son algunos ejemplos que vienen dejando claro quién dirige la Generalitat Valenciana.

Las primeras cesiones son las que sirvieron para investir a Mazón como president. Las segundas se sellaron en marzo de 2025 con los presupuestos, aún vigentes, que le dieron oxígeno ante su debilidad social y política. La tercera ola de concesiones es la que negocia actualmente Pérez Llorca para obtener su apoyo parlamentario a los presupuestos aprobados por el Consell hace una semana.

El peaje que piden ahora, grosso modo, pasa por un nuevo recorte del 25 % del presupuesto de la Acadèmia Valenciana de la Llengua y asumir la “prioridad nacional”. Es decir, cercenar la identidad del pueblo valenciano y ampliar la concepción racista de la política. Me pregunto si a un año de las elecciones no sería más adecuado continuar con el actual presupuesto prorrogado y evitar otro chantaje de Vox. Aceptar estas exigencias para mantenerse en el poder no muestra liderazgo, sino una dependencia política incompatible con la autoridad que se presume a quien gobierna. No estamos en los tiempos de Maquiavelo.

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