Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Opinión

València

Emili Soler: medio siglo de congruencia y corazón socialista

Antonio Escarré, Emilio Soler y Vicent Soler, en una imagen de archivo.

Antonio Escarré, Emilio Soler y Vicent Soler, en una imagen de archivo. / INFORMACIÓN

Sí, ese señor es mi padre y, con enorme orgullo, digo que la semana pasada cumplió 50 años en la Agrupación Socialista de Alicante.

Esta diputada autonómica sobre ruedas se siente profundamente orgullosa de él. De un hombre que dedicó su vida a mejorar la de miles de personas en la Comunidad Valenciana desde la cultura, sacrificando muchas veces tiempo con su familia por el bien común. Fue quien me enseñó que la política debe estar siempre al servicio de los demás.

Eran otros tiempos: defender el valenciano tras la dictadura y sacar adelante leyes como la d’Ús i Ensenyament parecía una tarea imposible. Gracias a Ciprià Ciscar como consejero y a mi padre como director general, se impulsó una red de bibliotecas, casas de cultura y teatros por toda la Comunidad Valenciana, una huella que sigue formando parte de nuestra memoria colectiva. Además, también fuiste durante unos meses teniente de Alcalde de ‘nuestra’ ciudad Alicante.

Como hija, recuerdo los fines de semana en los que apenas podía verlo porque siempre estaba trabajando. También las campañas electorales en la calle Alona, cuando esperaba junto a la puerta de su despacho para compartir con él unos minutos entre reunión y reunión.

La política y el socialismo forman parte de mi vida desde siempre. Hoy entiendo mejor que nunca la entrega que mi padre dedicó a una causa que siempre me inculcó: la justicia social. Él la defendió desde la cultura; yo, desde la discapacidad que me ha tocado vivir con alegría para abrir puertas a quienes vienen detrás

Gracias, papá, por tu honestidad, tu coherencia y tu corazón socialista. Gracias por tu manera de entender la política y por demostrar que debe servir para cambiar vidas, no para acumular protagonismo.

Hoy me habría gustado dedicarte estas palabras en Les Corts Valencianes, pero el reposo obligatorio me lo impide. Por eso quiero darte las gracias desde aquí por enseñarme el socialismo que se preocupa por los demás, defiende lo público y piensa primero en quien más lo necesita.

Cuando empecé como diputada me preguntaron si me pesaba ser tu hija. Respondí que era un honor y una responsabilidad. Tu trayectoria dentro del socialismo alicantino nunca fue una carga para mí, sino una fuente de orgullo.Gracias por ayudarme a compartir con los grandes referentes del socialismo Angel Luna, Antonio García Miralles, Ciprià Ciscar, Etelvina Andreu y como no a mi mentor Ximo Puig.

Ojalá llegue a los 80 años, como tú llegarás dentro de unos meses, puedan decir de mí lo mismo que dicen de ti: honestidad, honorabilidad y trabajo.

Tus 50 años de militancia son la mejor prueba de esos valores de trabajar por los demás y no únicamente por la foto.

Pero el reconocimiento también pertenece a mi madre, Concha Azorín. Fue ella quien sostuvo a nuestra familia para que tú pudieras desarrollar tu trayectoria política y, años después, también yo. Como maestra y como madre, encarnó en silencio los valores que defendemos.

Gracias, mamá, por hacerlo posible. Aunque hace diez años que nos dejaste, sigues siendo una parte esencial de esta historia.

Este homenaje es para vosotros, mis padres. Gracias.

Porque el verdadero socialismo, el que transforma vidas, sigue acompañándome cada día.

Y gracias también a quienes nos acompañan en este complejo, pero apasionante camino.

Tracking Pixel Contents