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Opinión

València

Cuando la prioridad no es valenciana

Presentación de los nuevos presupuestos 2026 de la Generalitat Valenciana con el president Juanfran Pérez Llorca.

Presentación de los nuevos presupuestos 2026 de la Generalitat Valenciana con el president Juanfran Pérez Llorca. / JM LOPEZ

Desconcierta la agenda estratégica que orienta las prioridades del Consell. No tanto por su contenido, supeditado desde el primer día a las indicaciones de Vox, como por la dirección que han tomado esas prioridades políticas. Hace seis meses que Pérez Llorca fue investido president y sigue sin consolidar una posición de liderazgo, ni socialmente ni dentro del Partido Popular. Eso explica que buena parte de su acción política parezca orientada a intentar reafirmarse. En el marco de esa estrategia se sitúa una inusual confrontación con el Gobierno central. Digo inusual porque esta no se fundamenta en reivindicaciones para la Comunitat, sino en hacerle oposición sin más desde el nivel autonómico.

Una de las claves en ese sentido es la presentación de unos presupuestos tardíos y condicionados por las exigencias de Vox. El argumento principal que esgrimen para justificarlo es que el Consell tiene un acuerdo para la aprobación de los presupuestos mientras que el Gobierno de España no. Esto sugiere que la confrontación con el Gobierno ha adquirido un peso relevante en la estrategia del Consell. La duda es si ello responde al cumplimiento de una táctica diseñada desde la dirección nacional del partido o, por el contrario, a la necesidad de ganar posiciones dentro de un PP que sigue sin convocar el congreso regional.

Otra clave es la financiación autonómica. Primero se oponen a la propuesta de un nuevo modelo que implicaría más de tres mil seiscientos millones de euros para la Comunitat y ahora se niegan a asistir a una reunión bilateral con el Ministerio de Hacienda. Su argumento es que esta cuestión debe debatirse en el Consejo de Política Fiscal y Financiera con el resto de las comunidades autónomas. Es decir, se antepone una estrategia partidista de confrontación con el Ejecutivo central a la defensa de los intereses de la Comunitat.

Es posible que ello le permita sostenerse en el liderazgo del partido y asegurar su candidatura en las próximas elecciones autonómicas, pero se trata de una estrategia que no aporta beneficio alguno a la sociedad. No estamos hablando de una confrontación en un sentido reivindicativo, sino meramente partidista. Y cuando la política se libra de esta forma, quien pierde es la propia Comunitat. Queda claro que la prioridad para este Consell no es valenciana.

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