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Opinión | Bolos

Director de Levante-EMV

La agenda valenciana de las seis ces

Contexto, cooperación, consenso, comunicación y co-creación para afrontar la vulnerabilidad después de la emergencia climática de la dana

La geógrafa y experta hidróloga Ana Camarasa, durante su intervención en las jornadas ‘Grandes retos del territorio valenciano’ de Dénia.

La geógrafa y experta hidróloga Ana Camarasa, durante su intervención en las jornadas ‘Grandes retos del territorio valenciano’ de Dénia. / Ajuntament de Dénia

Contexto, cooperación, consenso y comunicación. Los grandes retos valencianos pasan por ese póker de conceptos que empiezan por ce. Un encuentro multiplica su valor en función de las aportaciones, y de eso Dénia, nuestro histórico puerto de pensamiento, sabe mucho. Una cumbre impulsada por el Ayuntamiento y las universidades de València y Alicante puede articular el conocimiento de nuestras mejores mentes con el propósito de que sus conclusiones sean escuchadas, analizadas y asumidas por los poderes públicos. Con el repaso a la vulnerabilidad de nuestro ecosistema, el diagnóstico quirúrgico de Jorge Olcina o los mapas de Ana Camarasa, es difícil equivocarse. Si además concurren el acuerdo de agentes empresariales y sindicales, junto con la complicidad de los mejores medios, solo queda el eslabón más difícil: el poder político.

Contexto

El contexto de polarización complica la ecuación, y más en el ciclo electoral que se avecina. Sin embargo, los análisis realizados tras la dana de octubre de 2024 sobre nuestra fragilidad territorial son muy completos, tanto desde el punto de vista científico como desde los propósitos de gobernanza. A partir de la prevención ante la emergencia climática, aparece un conjunto de factores que afectan directamente al bienestar: vivienda, empleo, agricultura, turismo, industria, comercio, transportes y servicios. Como los episodios extremos serán cada vez más habituales, urge completar una agenda de adaptación con lógica de anticipación. Bastarían las lecciones aprendidas sobre la pésima gestión de la gran riada para no repetir errores de incompetencia y negligencia.

Cooperación

El largo año que fue necesario para que los comisionados del Gobierno y del Consell se sentaran evidencia la falta de cooperación entre las principales administraciones implicadas en la ordenación del territorio, a las que hay que sumar las competencias municipales. La batalla cortoplacista por ganar el relato, con atención obsesiva a las encuestas, ha colapsado un mecanismo institucional ya complejo de fábrica. Si se añade la ausencia de liderazgos y unos cuadros dirigentes más pendientes de los vaivenes orgánicos que de la realidad, el paisaje ofrece pocas oportunidades. Por eso la gran cooperación debe coserse desde la base social, con la colaboración de los ayuntamientos, primer escalón institucional y administración más atenta a la gestión cotidiana.

Consenso

Un consenso amplio, con la participación del municipalismo —el primer rostro del Estado, en afortunada expresión del profesor Joan Romero—, junto con el tejido empresarial, cívico y cultural, todavía menos contaminado por la polarización y con redes inclusivas, debe ser acogido para su impulso definitivo por una comunidad universitaria que actúa con perspectiva de mejora colectiva. La alianza académica, cada vez más presente en la formación empresarial y en la gestión local, resulta estratégica para afrontar los retos inmediatos.

Las sociedades democráticas necesitan el academicismo y el periodismo contra la desinformación

Comunicación

La universidad y los medios de comunicación son dos de los principales enemigos del populismo que emana de las oligarquías tecnológicas. Si la inteligencia artificial pretende enseñarlo todo y las redes aspiran a substituir la información, la prescripción necesaria de la ciencia y del periodismo en las sociedades democráticas desaparece en favor de la desinformación y de las técnicas de mercadotecnia política que alimentan la división.

Co-creación

Al contexto, cooperación, consenso y comunicación hay que añadirles otra doble ce: la co-creación, imprescindible para impulsar avances suficientes con aliados mayoritarios. Pero conviene tener presente que, en democracia, todas las políticas destinadas a afrontar los efectos del cambio climático y a promover modelos sostenibles pasan por las urnas. Sin mayoría social, no hay transformación duradera. Sin pedagogía pública, tampoco.

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