Opinión
El papa León hace historia
Nuestra sociedad sabe reconocer la santidad y el bien y está necesitada de ese faro espiritual que arroje algo de luz en medio del ruido y la confusión de millones de opiniones e intereses

El Papa León XIV preside la celebración de la Santa Misa multitudinaria, a 12 de junio de 2026, en Santa Cruz de Tenerife. / Germán L. Maymo/ACFI - Europa Press
La visita del papa León XIV a nuestro país me ha suscitado algunas reflexiones. La primera de ellas tiene que ver con su personalidad curiosa e incansable, bien dispuesta a llegar a todas partes sin rendirse al cansancio. Es un papa que cae bien, como Francisco, y que ha sabido conectar con la sociedad del mismo modo que el anterior pontífice. La segunda es que, más allá del ruido mediático o social de aquellos que vierten odio contra la Iglesia, más allá de que los templos se tambaleen con comunidades avejentadas y con una mayoría que no se acerca a las celebraciones, a pesar de todo esto, la Iglesia en España sigue estando muy viva y negarse a ver la marea de jóvenes que están volviendo la mirada hacia lo espiritual es una necedad. Es evidente que hay un resurgimiento de la fe y que los fabricantes de bulos, insidias y odios cada vez encuentran con menos ecos, porque cada vez hay más personas que no temen dar testimonio de su fe en público. Finalmente, la tercera de las reflexiones es el asombro que me produce la cobertura mediática que ha recibido la llegada del sumo pontífice, el profundo calado de su mensaje que ha llegado a sumar siete minutos de aplausos en el Congreso de Diputados. No hay líder mundial, ni artista que reúna a tanta gente y produzca un colapso mediático de tal magnitud. La voz del papa tiene autoridad, tiene prestigio y, en medio del ruido del mundo, se convierte en un referente moral. No es opinable porque lo hemos visto.
Me da la impresión de que nuestra sociedad sabe reconocer la santidad y el bien y que está necesitada de ese referente, de ese faro espiritual que arroje algo de luz en medio del ruido y la confusión de millones de opiniones e intereses que cortocircuitan según las apetencias de cada uno. León XIV no ha hecho más que actualizar el mensaje de Jesús de Nazaret ante los micrófonos y las cámaras. Su mensaje se podría sintetizar así: buscar la verdad y no lo que me interesa, tener una mirada misericordiosa hacia los más débiles, respetar la vida de principio a fin, defender la justicia y, sobre todas las cosas, vivir desde ese amor que mueve el mundo aun en los momentos de dolor. Un amor que es el lenguaje de Dios para los creyentes, el único que tiene sentido para que todo tenga sentido.
Alguien tenía que decirlo y muchos debíamos escucharlo o recordarlo. Luego el mundo sigue rodando, cada uno a lo suyo, pero es muy bueno que la sociedad sepa de qué manantial hay que beber porque, cuando regresa el ruido de lo público y de la política, ya sabemos de qué se trata: de ruido, una realidad que poco tiene que ver con lo que es justo y verdadero.
- El teniente coronel acusado de enriquecerse con sobrecostes y mordidas con obras de la Guardia Civil acusa a Asuntos Internos de equivocarse
- Final del Mundial pasada por agua y con un calor asfixiante: la Aemet prevé tormentas con granizo, lluvias y fuertes rachas de viento en la Comunitat Valenciana
- Si mi pareja me hubiera contado que el casero la estaba violando mientras yo trabajaba, este juicio sería por otra cosa
- La A-3 tendrá una nueva salida hacia el norte de València para descongestionar los accesos a la ciudad
- Rocían con agua con restos fecales a la corporación de Teulada Moraira durante la procesión
- Abu formaliza la matrícula y se prepara para acabar la carrera universitaria: 'Gracias a todos por ayudarme
- El río Vaca en Tavernes, Simat y Benifairó de la Valldigna recupera un centenar de especies tras eliminar la caña invasora hace cinco años
- La Audiencia impone fianzas de 12.000 euros a los principales narcos de la trama Sky para evitar que entren en prisión
