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Opinión | Bolos

Director de Levante-EMV

Presidentes, triunviratos y frentes amplios

El PPCV ensaya su reparto de poder mientras la izquierda calibra el regreso de Oltra y el PSPV sigue atado a sus silencios

Vicent Mompó, Juanfran Pérez Llorca, Jaime de los Santos, Miguel Tellado y María José Catalá, el jueves, en la cena del PP de València.

Vicent Mompó, Juanfran Pérez Llorca, Jaime de los Santos, Miguel Tellado y María José Catalá, el jueves, en la cena del PP de València. / F. Bustamante

Pocas horas después de que el primer expresidente español declarara ante un juez como investigado por tráfico de influencias, Barack Obama inauguró en Chicago un gran centro dedicado a recopilar y exhibir el legado del primer presidente negro de la historia de Estados Unidos. La apertura coincidió con la celebración del Juneteenth, el 19 de junio, que simboliza el fin de la esclavitud tras la Guerra Civil norteamericana. Al mismo tiempo, en la antigua metrópoli colonial británica, el alcalde de Manchester era elegido diputado para sustituir a un primer ministro laborista que también ha hecho de la resistencia su principal divisa política. La socialdemocracia europea va camino de actualizar el absolutismo.

El legado de los presidentes españoles habrá que buscarlo, a este paso, en los sumarios de la Audiencia Nacional, mientras el Labour conserva aún una mínima democracia interna ausente en el PSOE. Sigue sin entenderse, sin menoscabo de la presunción de inocencia, que ningún dirigente socialista sienta ante la vida privada de Zapatero la misma vergüenza estética que expresó por la de Ábalos. Tampoco ninguno de esos alcaldes valencianos que murmuran en privado se atreve a decir en público lo que piensa buena parte de sus votantes sobre Zapatero y sobre el cuestionado cierre de filas decretado por Pedro Sánchez. Tanta inconsciencia resulta insalubre, pues por mucho que crean estar por encima de la marca, en el área metropolitana todo apunta a que recibirán el mismo correctivo electoral que su líder.

Juego de tronos en el PPCV

El PP valenciano sabe mucho de vaivenes. Por eso Juanfran Pérez Llorca explota más su relevancia institucional que su perfil de partido. Los sondeos internos parecen indicar que se ha detenido la presión a la baja provocada por la pésima gestión de la dana de Carlos Mazón. De ahí el regreso de Núñez Feijóo, consciente como pocos de que la batalla electoral de València será de órdago. Llorca será el candidato a la Generalitat, pese a la interinidad decretada por Génova, pero tendrá que compartir protagonismo con María José Catalá, que afronta el reto de conservar la alcaldía, y con Vicent Mompó, presidente provincial del PP en València, respaldado por buena parte de alcaldes, concejales, cargos y afiliados, como se comprobó en el acto de este sábado en Sueca.

"El triunvirato Llorca-Catalá-Mompó ofrece mucho juego mediático"

"El triunvirato Llorca-Catalá-Mompó ofrece mucho juego mediático" / ChatGPT

El triunvirato Llorca-Catalá-Mompó ofrece mucho juego mediático, aunque no alcanzará verdadera épica hasta que Santiago Posteguillo se ponga. El escritor ha recreado con solvencia el mundo romano, en especial el ascenso político de Julio César y su relación con Pompeyo y Craso, aquella fórmula de poder compartido entre tres dirigentes en la fase final de la República. Basta leer Roma soy yo y Maldita Roma, donde Posteguillo aborda la guerra, la ambición y el frágil equilibrio que sostuvo —y amenazó— el triunvirato. “¿Tú también, Bruto, hijo mío?” es la mítica frase que la tradición literaria, universalizada por Shakespeare, convirtió en emblema de la traición sentida por César al descubrir entre sus asesinos a uno de sus hombres de confianza.

El frente de Oltra

Del esperado regreso político de Mónica Oltra todavía se desconoce su proyecto para València. El resto parece claro, frente amplio, alergia a las siglas —incluidas las propias— y voluntad de situarse en buena posición para lo que pueda venir a la izquierda del PSOE tras Sánchez. Coincido con sus estrategas en que hablar del túnel pasante, del ocio nocturno o de la limpieza de las aceras no le dará más votos que su cruzada contra Trump y sus mariachis locales. Joan Ribó fue alcalde de València durante ocho años y, más allá de los carriles bici, no se recuerda que resolviera el deficiente servicio de la EMT ni la falta de vivienda. Aunque Oltra ya no es la de 2015 (ni ella, ni nadie) conserva una base fiel que la considera víctima de una persecución judicial. Serán sus seguidores más activos.

Volviendo a Obama, en una de las primeras salas de su recién inaugurado centro en Chicago figura el famoso lema que lo llevó en volandas a la Casa Blanca: “Sí, se puede”. Quizá sea su mayor legado, que se adapta ya a causas muy diversas.

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